Notas canettinas
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¿Y las palabras del viejo gruñón? La lumbre de la conciencia. Siempre me levantan y me sostienen. La conciencia lúcida de las palabras. Aperradamente. Obstinadamente. Por amor a la vida y pasión crítica. “El incesante ir y venir del tigre a lo largo de los barrotes de la jaula para no perderse el único, insignificante momento que puede salvarle.” Disponibilidad total. Listo para atrapar mi centímetro cúbico de suerte o hundirme. Con los ojos abiertos de la vida, el amor y la muerte. Tu pecado original es palabrear. Deja que la fuente se vuelva a llenar. No la agotes. Con agua clara brotando y corriendo y mojando la piedra de la paciencia. Ve tranquilo. Mira el mundo. La felicidad hacia arriba tiene un tope; el dolor hacia abajo no tiene fondo. La felicidad es horizontal; el dolor, vertical. El contacto de los cuerpos y la soledad de las almas, en el putero. “Los enemigos de mi enemigo no son mis amigos”. ¿Y los amigos de mis amigos? No siempre. Los tres tiempos del hombre: su tiempo de vida, la hora de su muerte y su tiempo después de la muerte. ¿Qué heridas ocultas cargas? Ay, son tantas. Comer palabras. Beber palabras. Cagar palabras. Tragar dolor. Coger espíritu. Desnudar el alma y vestirse de letras. Estoy harto de enseñar mis heridas y mendigar afecto. (2007-2008). Hacerse chiquito, chiquito, chiquito, más todavía, sin encogerse, pleno, elástico. Tu reto es guardar silencio sin callar nada. Los espíritus abiertos y los cerrados, los rápidos y los lentos, los solitarios y los colectivos. ¿A cuál perteneces? Los que tienen diarrea y los estreñidos. Los tristes y los animosos. Los que se iluminan con cosas chiquitas y los que sólo se impresionan con los grandes hechos de la historia. Los que gritan y los que susurran al oído. De cada generación sólo sobreviven dos o tres espíritus, y ya son muchos. Yuri Gagarín decía en 1961 que desde el espacio la Tierra se veía azul y el infinito negro. Un domingo en la Alameda de México. ¡El mural de Rivera! Visto casi al azar. Y los pelados de afuera. El público de Bellas Artes y el público de la Alameda. Toda esa gente es mi gente (los de arriba y los de abajo y los de en medio). Yo estoy fuera: en los poros de la ciudad. (2004). “Todas las palabras son falsas. ¿Qué hay sin palabras?” La actitud de las palabras. Si las diferencias no hacen enemistad, enriquecen la relación. (1991). Escribir es dialogar. Contigo, conmigo y con los otros. Hablar de tú a tú con el poder. Palabrear desvergonzadamente. Hacer lo que me toca hacer. Ay, mi camino empalabrado tiene corazón y sangra. Crear un mundo de palabras y vivir en él. No busques los aplausos; mastica tu silencio interior. La vida es una larga impaciencia que empieza con una revelación y acaba con la muerte. Para hablar, escucha la otra voz. Canetti. Su exceso de pasión es su más hermosa razón. Su entusiasmo. La lucidez de la pasión o la pasión lúcida de la conciencia. Voy con Elías por la calle mojada. Scherer, cirujano verbal. Octavio, estrella de mar. No soy nada. No seré nada. Pero todavía soy. Hasta reventar. Aguantar, aguantar, aguantar. Esperar, esperar haciendo. Hasta estirar la pata. Merece tus palabras. Relígame, mujer, no me dejes perder. A Jess, por su hambre de conocimiento Qro. Qro. CC Gómez Morín. Viernes con sol 5-Feb-2010. juliofime@hotmail.com |
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