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05 Feb 10 | Edmundo González Llaca | Clasificado en Política | 1 Comentario »
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El temblor vino de abajo, muy debajo de la tierra. Algunos dicen que quien está arriba, más arriba del cielo, está flojeando o distraído. Yo tengo otra interpretación, le gustó Haití para demostrar que es más fácil empezar si lo haces sobre las cenizas; cambió los gemidos por aullidos de dolor y el mundo escuchó. Hasta los ricos, tan amantes de las tarjetas postales y tan reticentes a las esquelas, se han percatado de una cosa: la humanidad es una y todos formamos parte de ella. Haití es una desgracia y un milagro de movilización de ayuda fraternal. Que no haya necesidad de otro Haití para saber que somos hermanos.
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Cada colaborador es responsable de lo que escribe y sólo rinde cuentas ante la sociedad y ante sí mismo. Se trata de pensar libremente y hacer pensar en la medida de la inteligencia de cada uno.
12 Feb 10 | 2:43 pm
Felipe de Jesús Calderón Hinojosa, nos convocó a apoyar a los haitianos, con qué ojos divino tuerto.
¿Con los aumentos de la gasolina?¿Del gas?¿Del IETU?¿Del predial?
¿De los sorteos?¿De la cerveza?¿De los cigarros?¿ De los juegos y sorteos?¿De la electricidad?¿De las casetas?¿De las raterías?¿De los costo de los baches?
¿De las consecuencias de las inundaciones?¿Del costo del agua potable?¿Del incremento de la inflación?¿De la imposición de los monopolios?¿Del costo de la falta y recortes a la educación ?¿Del IVA a medicinas y alimentos?
¿De la farandula de los chuPANratas? Amén, si ahorititita apoyamremos a los Haitianos, ya que el Señor de los Pinos nos cambió de piel, ahora los negros somos nosotros…