<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?>
<rss version="2.0"
	xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/"
	xmlns:wfw="http://wellformedweb.org/CommentAPI/"
	xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/"
	xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom"
	xmlns:sy="http://purl.org/rss/1.0/modules/syndication/"
	xmlns:slash="http://purl.org/rss/1.0/modules/slash/"
	>

<channel>
	<title>Diálogo Queretano &#187; Anécdota</title>
	<atom:link href="http://www.dialogoqueretano.com.mx/category/queretaro/anecdota/feed/" rel="self" type="application/rss+xml" />
	<link>http://www.dialogoqueretano.com.mx</link>
	<description>Artículos de opinión sobre la realidad del Estado de Querétaro y México</description>
	<lastBuildDate>Wed, 08 Feb 2012 13:16:25 +0000</lastBuildDate>
	<language>es</language>
	<sy:updatePeriod>hourly</sy:updatePeriod>
	<sy:updateFrequency>1</sy:updateFrequency>
	<generator>http://wordpress.org/?v=3.0.1</generator>
		<item>
		<title>Estos no corren</title>
		<link>http://www.dialogoqueretano.com.mx/estos-no-corren/</link>
		<comments>http://www.dialogoqueretano.com.mx/estos-no-corren/#comments</comments>
		<pubDate>Sat, 31 Jan 2009 16:53:29 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Jaime Zuñiga Burgos</dc:creator>
				<category><![CDATA[Anécdota]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://www.dialogoqueretano.com.mx/?p=3578</guid>
		<description><![CDATA[Siendo gobernador del Estado Don Juventino Castro Sánchez, coincidió con la etapa de un joven líder agrario, que por propios méritos y con el esfuerzo de su trabajo en pro de las causas campesinas, había logrado escalar posiciones políticas que lo situaban en los primeros planos nacionales. Su fama de incorruptible y apasionado, rayando en [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: center;">
<table style="text-align: center;" border="0">
<tbody>
<tr>
<td><a href="http://www.dialogoqueretano.com.mx/wp-content/uploads/2009/01/don-juventino-castro_-gobernador-de-queretaro.jpg"><img class="alignnone size-full wp-image-3579" title="don-juventino-castro_-gobernador-de-queretaro" src="http://www.dialogoqueretano.com.mx/wp-content/uploads/2009/01/don-juventino-castro_-gobernador-de-queretaro.jpg" alt="" width="96" height="134" /></a></td>
</tr>
<tr>
<td>
<div>
<p align="justify">Siendo gobernador del Estado Don Juventino Castro Sánchez, coincidió con la etapa de un joven líder agrario, que por propios méritos y con el esfuerzo de su trabajo en pro de las causas campesinas, había logrado escalar posiciones políticas que lo situaban en los primeros planos nacionales. Su fama de incorruptible y apasionado, rayando en lo obsesivo, lo rodearon de un halo de temor para algunos, en particular en muy exclusivos estratos sociales.</p>
</div>
</td>
</tr>
</tbody>
</table>
<p style="text-align: center;"><span id="more-3578"></span></p>
<table style="text-align: center;" border="0">
<tbody>
<tr>
<td>
<div>
<p align="justify">Oriundo de San Juan del Río, por sus orígenes familiares, y con honda presencia en Amealco, Alfredo Vladimir Bonfil rompe esquemas y con una muy sólida preparación desplaza a muchos anquilosados y caducos líderes. Además, por su recia personalidad y su gran carisma, pronto se hizo notar de la Primera Dama de la Nación, la &#8220;compañera&#8221; Esther Zuno de Echeverría, quien concluyó que este nuevo valor de la política nacional tenía que ser apoyado en todas aquellas causas que emprendiera en beneficio del campesinado mexicano.</p>
<p align="justify">Por su gran identificación con el campo, Doña Esther Zuno vio en Alfredo V. Bonfil a un agente del cambio que tanto necesitaba el país, no dudando en expresar públicamente que el único líder agrario honrado en México era Bonfil, con lo que éste recibió una especie de bendición de quien con férreo carácter &#8211;además de una vida cercana, muy cercana a la política del país, por ser parte de una familia inmersa en la política, la familia Zuno&#8211;, en ese momento situaba en los cuernos de la luna a quien por sus vínculos familiares y con Querétaro, dentro de sus proyectos futuros, volteara la mirada al estado, con claras aspiraciones a muy mediano plazo.</p>
<p align="justify">Esto no fue producto de la imaginación de algunos o del mismo Bonfil; no, esto fue muy real, y cuando el proceso de selección de candidato para sustituir a Don Juventino Castro en la gubernatura del estado, teniendo en los primeros niveles de la política nacional, como Doña Esther Zuno sostuvo con firmeza, reales eran las posibilidades de la candidatura de Bonfil, su protegido, incluso enfrentándose a Mario Moya Palencia, quien proponía, usando toda su experiencia política, a su amigo el Arq. Antonio Calzada Urquiza, quien al final triunfó en una cruenta y desgastante confrontación con la Primera Dama de por medio.</p>
<p align="justify">Conociendo lo anterior, con mucha facilidad nos podemos situar en los momentos que como antecedente de esto se vivieron en Querétaro cuando se luchaba por posicionar aquí al paladín del campesinado, quien, paso a paso, fue formando un equipo muy sólido, con jóvenes talentosos, algunos ya en esos momentos campeones nacionales de oratoria y con presencia en la localidad: Arturo Proal, los Ortiz Arana, José Luis González Garibay, quienes empezaron a actuar dentro de un plan definido y perfectamente elaborado.</p>
<p align="justify">Lógicamente, quien manejaba los destinos del estado comenzó a detectar lo que estaba aconteciendo y, junto con su equipo de trabajo y los más cercanos colaboradores, permanentemente se mantenían a la expectativa del más mínimo movimiento del grupo de Alfredo V. Bonfil, pero pronto el plan fue aparente y conocido, con diferentes acciones que estaban ya operando para lograr sus propósitos. Pronto también se hicieron obvias algunas acciones, con una clara finalidad: poner en evidencia al gobierno de Castro Sánchez y debilitarlo. A propósito de lo anterior, corrían rumores de que por estar el Club Campestre en terrenos ejidales, Bonfil promovía la expropiación y posterior reintegración a los campesinos de las instalaciones del Club, incluidas las residencias, amenazando supuestamente con sembrar en el Campo de Golf. Estas especulaciones, alentadas de una forma bien planeada y tendenciosa, no dejaron de causar mucha inquietud en los colonos del Campestre y fraccionamientos aledaños. A este difícil trance agregamos que amañadamente se urdieron tres o cuatro acciones más, todas ellas atribuidas a Bonfil.</p>
<p align="justify">Don Juventino Castro, que siempre se caracterizó por ser una persona práctica y decidida, no eludió el problema y pronto concertó una cita con Bonfil, la cual al principio éste eludió, aceptándola finalmente, pero se tenía que realizar en la Ciudad de México, según le informaron a Don Juventino quienes mediaban entre ambos, y se propuso el Hotel Casablanca en un reservado, para que nadie los interrumpiera.</p>
<p align="justify">Se dio el encuentro en medio de mucha tensión y tirantez. Se conocían por todos los que participaban en el encuentro los antecedentes de ambos personajes: Bonfil, joven impulsivo, con convicciones que rayaban en lo intransigente, y Don Juventino, muy hábil, curtido en luchas gremiales, además de sus orígenes en Amealco, en donde sus hermanos participaron en luchas &#8220;reales&#8221;, que no eran a pellizcos ya mentadas de madre. Su carácter directo y firme presagiaba un choque frontal y muy serio. Gobernador contra el consentido de Doña Esther. ¡De cuidado; todo podía pasar!</p>
<p align="justify">Me cuentan que de por medio hubo armas, pero fue Don Juventino Castro quien poniendo la que portaba sobre el escritorio, dijo: &#8220;aquí estoy Alfredo, para arreglar el asunto, vengo con Benito Correa, con Manuel Suárez y con Jorge Hernández Palma, y yo sé que ellos no corren&#8221;.</p>
<p align="justify">Tal vez por la contundencia de esta introducción, al voluntariamente desarmarse mostraba dos facetas, las que podía escoger Bonfil. La fuerza o el diálogo y la razón. No lo sabemos, pero los resultados fueron positivos. No continuaron las acciones desestabilizadoras en Querétaro; triunfó la cordura y se mantuvo, aunque frágil, una relación de respeto y tolerancia, afortunadamente.</p>
<p align="justify">Años después, al recordar parte de las palabras que aquel día pronunció Don Juventino, cuando con firmeza y en defensa de la estabilidad en Querétaro se refirió a sus acompañantes con plena seguridad, ya que los conocía, externando que ellos &#8220;no corrían&#8221;. Jorge Hernández Palma, con su característico sentido del humor lo confirmaba: ¡Claro que no corríamos, sobre todo yo, con la pata de palo!</p>
</div>
</td>
</tr>
</tbody>
</table>
<p style="text-align: center;">
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://www.dialogoqueretano.com.mx/estos-no-corren/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>3</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>Don Pedro Romero de Terreros (1710-1781)</title>
		<link>http://www.dialogoqueretano.com.mx/don-pedro-romero-de-terreros-1710-1781/</link>
		<comments>http://www.dialogoqueretano.com.mx/don-pedro-romero-de-terreros-1710-1781/#comments</comments>
		<pubDate>Mon, 27 Oct 2008 10:04:07 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Ignacio R. Frías y Camacho</dc:creator>
				<category><![CDATA[Anécdota]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://www.dialogoqueretano.com.mx/?p=2921</guid>
		<description><![CDATA[Según el historiador queretano Leopoldo Martínez de Cosió, en su libro “Los Caballeros de las Ordenes Militares, que don Pedro Romero de Terreros es una honra de la Orden de Calatrava y primer Conde de Regla, al referirse a este preclaro personaje dice que solo tuvo nobleza de alma. Nació don Pedro Romero de Terreros [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<table border="0">
<tbody>
<tr>
<td></td>
</tr>
<tr>
<td>
<div>
<p align="justify">Según el historiador queretano Leopoldo Martínez de Cosió, en su libro “Los Caballeros de las Ordenes Militares, que don Pedro Romero de Terreros es una honra de la Orden de Calatrava y primer Conde de Regla, al referirse a este preclaro personaje dice que solo tuvo nobleza de alma. Nació don Pedro Romero de Terreros en la Villa de Cartagena, en los reinos de España y por merced real le fue concedido a los cincuenta y cinco años de edad, en 1765, el habito de la Orden de Calatrava;</p>
</div>
</td>
</tr>
</tbody>
</table>
<p><span id="more-2921"></span></p>
<table border="0">
<tbody>
<tr>
<td>
<div>
<div>
<p align="justify">Fue hijo legitimo de don José Romero Felipe y de doña Ana Gómez de Terreros, Ochoa y Castilla, por la línea paterna nieto de don Francisco Romero Felipe y de su esposa doña Isabel Vázquez, por el lado materno de don Juan Vázquez Soriano y de doña Catalina de Terreros Ochoa y Castillo; caso el primero Conde de Regla en el año de 1756, con doña María Antonia Micaela Josefa Trebuesto y Dávalos Bracamonte, hija legitima del Conde de Miravalle teniendo numerosa descendencia. Fueron sus hijos Micaela, Juana, Antonia, Ignacia, Francisco Xavier, José maría, Dolores y Pedro Ramón.</p>
<p align="justify">Don Pedro Romero de Terreros fue Alcalde, Alguacil mayor, minero en el real de Pachuca y fundador del Nacional Monte de Piedad en la ciudad de México.</p>
<p align="justify">Hacienda de Santa Maria Regla, su fundador fue el Conde don Pedro Romero de Terreros, esta hacienda data del siglo XVIII, siendo al parecer la primera hacienda de beneficio de la plata que existió en la región.</p>
<p align="justify">En el año de 1749 Pedro Romero de Terreros y José Alejandro Bustamante y Bustillos, obtienen la concesión para explotar las minas de Pachuca y Real del Monte.</p>
<p align="justify">Durante los siglos XVI y XVII, fue tanta la explotación de plata a decir de los investigadores que para inicios del XVIII la plata se creía agotada, ya para 1738 las minas del Real del Monte habían sido abandonadas, pero al año siguiente don Pedro Romero de Terreros obtuvo permiso del Virrey Revillagigedo para reanudar la explotación; trece años después (1752) descubrió la veta “la Vizcaína”, la cual lo hizo ser uno de los hombres más ricos de la Colonia</p>
<p align="justify">Javier Guzmán Urbiola en su trabajo de investigación “La hacienda La Gavia y su archivo” sostiene que no fue sino hasta el año 1774 cuando Pedro Romero de Terreros, primer Conde de Regla, inicia los trámites para adquirir el paquete de haciendas de los noviciados de Tepozotlán y san Pedro y san Pablo, que era santa Lucia, san Javier, Xalpa, Portales, Molino y La Gavia, en 1777 el avaluó dio 1 millón 150 mil pesos, valuándose La Gavia en solo 184, 440.00, el conde de Regla adquirió el lote de haciendas, pagando por todas ellas la cantidad de 1 millón 20 mil pesos.</p>
<p align="justify">El desarrollo minero de Pachuca dio comienzo a raíz de 1555, cuando Bartolomé de medina inventó el sistema de amalgamacia para el beneficio de los minerales. En el siglo XVII la visión del Conde de Regla, Pedro Romero de Terreros, hizo resurgir el mineral de Real del Monte, al encontrar nuevas y ricas vetas que dieron Pachuca un auge extraordinario.</p>
<p align="justify">En los días 22,23 y 24 de enero de 1752, se dedico el nuevo templo de Santa Rosa de esta ciudad. En el concepto público fue a expensas del señor Capitán don José Velásquez y Lorea, pero tratando este punto, el reverendo padre fray Andrés Picazo con dicho señor de quien era íntimo amigo, le comunicó no haber sido más que un encargado para ministrar los gastos que erogo en el todo de la conclusión don Pedro Romero de Terreros, conde de Regla, quien le había encomendado el secreto. Esta noticia la supo de dicho religioso el reverendo padre Fray José de Soria quien ha referido muy circunstanciada; es creíble dado que aunque Velásquez de Lorea tenia su caudal, este no se podía comparar con el Romero de Terreros, hay la leyenda que la obra fue costeada con lo que les quitaba o embargaba a los ladrones., cosa no cierta pues era un hombre honesto y caballero a decir de sus biógrafos. Por otra parte es muy verosímil que el conde de Regla quisiera, por efecto de humildad mantener oculta esta obra piadosa como lo hizo con otras muchas en su vida.</p>
<p align="justify">Anexo: don Pedro Romero de Terreros, primer conde de Regla (Cartagena, España 1710-Pachuca, México 1781) trabajo con éxito las minas de plata de Pachuca y Real del Monte, llegando a ser el hombre más rico de la época.</p>
<p align="justify">Vivió en Querétaro, donde favoreció a los misioneros del Colegio Apostólico de la Santa Cruz y donó noventa y tres mil pesos para establecer misiones al norte de Coahuila. Mandó construir el acueducto de Pachuca, el convento de Capuchinas de la villa de Guadalupe, y dio cuantiosas sumas a los conventos de San Pablo, Hábeas Christi y Hospicio de Pobres, al colegio de Guadalupe en Zacatecas y al de San Fernando, de México. Fundó el Montepío. Después de la expulsión de los jesuitas compró haciendas vinculadas al colegio de San Pedro y san Pablo. Fundo tres mayorazgos para dotar a cada uno de sus hijos. Aparte de muchos bienes más, al morir dejo cuarenta haciendas.</p>
</div>
</div>
</td>
</tr>
</tbody>
</table>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://www.dialogoqueretano.com.mx/don-pedro-romero-de-terreros-1710-1781/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>Tadeos y la &#8220;sinfonola&#8221;</title>
		<link>http://www.dialogoqueretano.com.mx/tadeos-y-la-sinfonola/</link>
		<comments>http://www.dialogoqueretano.com.mx/tadeos-y-la-sinfonola/#comments</comments>
		<pubDate>Sat, 25 Oct 2008 10:00:18 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Jaime Zuñiga Burgos</dc:creator>
				<category><![CDATA[Anécdota]]></category>
		<category><![CDATA[anécdota de querétaro]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://www.dialogoqueretano.com.mx/?p=2903</guid>
		<description><![CDATA[Estaba de moda un amplio restaurante en la Av. Bernardo Quintana; se conocía que el servicio era bueno y los tragos bien servidos, sin escatimar de la botella (el mesero solía tener &#8220;la mano pesada&#8221;) al vaso, sin hacer escala en el &#8220;comercial paso por medida&#8221;, que limitan la alegría y encarecen el licor, reflejándose [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<table border="0">
<tbody>
<tr>
<td></td>
</tr>
<tr>
<td>
<div>
<p align="justify">Estaba de moda un amplio restaurante en la Av. Bernardo Quintana; se conocía que el servicio era bueno y los tragos bien servidos, sin escatimar de la botella (el mesero solía tener &#8220;la mano pesada&#8221;) al vaso, sin hacer escala en el &#8220;comercial paso por medida&#8221;, que limitan la alegría y encarecen el licor, reflejándose posteriormente en la cuenta. Ahí no existía ningún obstáculo; se servía a solicitud del cliente, con la bondadosa y comprensiva &#8220;medida&#8221; de los meseros. La comida, de primera; de calidad, abundante y bien presentada, sobre todo sus &#8220;cortes&#8221; que marcaban ostensible diferencia con otros establecimientos. No podía compararse un T-bone, un &#8220;sirloin&#8221;, o un &#8220;New York&#8221; con vistosa guarnición, a un bistec aplanado de producción local y mal presentado. Como resultado de la buena calidad y del aceptable servicio, el &#8220;Tadeos&#8221; estaba en su mejor momento, y como consecuencia lógica, acudían selectos y exigentes clientes.</p>
</div>
</td>
</tr>
</tbody>
</table>
<p><span id="more-2903"></span></p>
<table border="0">
<tbody>
<tr>
<td>
<div>
<p align="justify">Parte fundamental del éxito de un restaurante son las instalaciones, y este establecimiento las tenía de primera, un enorme oso polar disecado llamaba la atención por su blanca piel, su gran tamaño y sus garras amenazantes, que imponían, aun estando el animal dentro de una vitrina. Iluminación y mobiliario lo situaban como un lugar muy agradable, para conocedores, para gente que le gusta vivir bien o agradar a sus invitados.</p>
<p align="justify">Abraham González y su grupo de amigos son personas que siempre están en búsqueda de lugares en donde se coma bien y los atiendan bien, y el &#8220;Tadeos&#8221; reunía estas características, por lo que frecuentemente, mínimo una vez por semana, acudían al lugar. En estas reuniones, como es costumbre, reinaba la alegría, el buen humor, la camaradería, las bromas y la amena charla, que se enmarcaban en música que servía de fondo pero que por su género y volumen les impedía platicar, solicitaban al mesero que bajara la intensidad para lograr escucharse entre ellos.</p>
<p align="justify">Asintiendo el mesero, se retiró, pero la música continuó igual de fuerte, por más tiempo; la sobremesa se tornaba interesante y amena, y siendo el momento agradable, como suele serlo, con la complicidad de unos tragos, por &#8220;X&#8221; vez le pidieron al mesero que cambiara la música y la pusiera &#8220;a modo&#8221; que pudiesen platicar. Como suele suceder, el mesero era sordo, y no dio la menor señal de complacer sus deseos.</p>
<p align="justify">Cansados por el desinterés por mejorar el fondo musical por parte del personal del restaurante, uno del grupo bajó de su vehículo un potente reproductor de los conocidos como &#8220;cassette de 8 tracks&#8221;, con música de ambiente y actualidad. Mediante un convertidor de corriente, y en base a sus conocimientos de electrónica, en pocos minutos &#8220;borraron&#8221; por completo la aburrida música de mandolinas, oponiéndole las sonoras trompetas y guitarrón, con la potente tesitura de Vicente Fernández, además de que eran canciones de las &#8220;que llegan&#8221;. ¡Orale! Así se completaba todo para una tarde, casi noche, de gran ambiente, de muy buen ambiente. En la mente de Abraham González se fraguaba otra de sus bromas. El blanco de ellas, Juan Carlos Reyes Buenfil y Enrique Osornio. Para el primero, que viajaba en un &#8220;vocho&#8221;, se contactó con toda discreción, a través de Chava, auxiliar de Abraham González, a un cerrajero para llevar su vehículo al Campestre, en donde, como en la serie de &#8220;Misión Imposible&#8221;, con precisión cronométrica llegaría una grúa especial para subir el carro al techo de su casa, ya imaginándose lo que sucedería al otro día, en que se fuera de la fiesta, no encontrando explicación de cómo había llegado, y de la forma de estacionarse en el techo. Difícil misterio a desentrañar.</p>
<p align="justify">A Enrique Osornio le habían entregado un nombramiento en que por gestiones ante Arturo Proal de la Isla, Secretario de Cultura del Estado, se le nombraba asesor personal en Educación y Cultura, diploma que personalmente Abraham González le entregó esa tarde, y que por tal motivo festejaban este &#8220;honroso cargo&#8221;. Pero todo era falso; el diploma, y por ende el cargo. El diploma fue &#8220;fusilado&#8221;, con todo y firmas, diseñándolo de tal forma que ni el propio Secretario de Cultura podría distinguir la autenticidad de su firma. La mitad de lo planeado ya se había concretado. Enrique &#8220;El Güero&#8221; Osornio, emocionado, con ojos húmedos, agradecía las gestiones realizadas para conseguirle tan buen trabajo, el que con toda seguridad lo distinguiría ante la sociedad queretana, y por esto brindaban reiteradamente, para festejar el logro. En eso estaban cuando hace acto de presencia, nada más y nada menos, que el Señor Secretario de Cultura del Estado, que acompañado de un grupo de personas acudían al lugar de moda. Los tenía que atender bien. Se trataba del Embajador de Italia y funcionarios de su Legación que acudían a cenar al lugar.</p>
<p align="justify">Ante esta situación las cosas se podían complicar. El recién nombrado &#8220;Asesor Cultural&#8221;, en acto de gratitud, lo más probable era que acudiera hasta la mesa del Secretario Proal de la Isla y, emocionado, agradecerle la honrosa designación de que lo había hecho objeto, y sobre la mesa estaba el flamante nombramiento que se convertía en forma automática en cuerpo del delito, por la falsificación de firmas. Pero la suerte, en parte, pero también porque Arturo Proal los conocía &#8211;aunado al ruido de la improvisada sinfonola que se esparcía por el restaurante&#8211;, saludó cortésmente y con sus distinguidos visitantes tomó la buena decisión de sentarse hasta la última mesa, la más lejana del ruido grupo.</p>
<p align="justify">Para estas horas de la noche, la segunda parte del plan se tambaleaba. La grúa se convertía en la causa del seguro fracaso. Lo demás ya estaba &#8220;a modo&#8221;. El &#8220;vocho&#8221; y su dueño, sin problemas, pero la grúa, que se necesitaba del tipo &#8220;pluma industrial&#8221; para elevar el carro al techo de la casa de Juan Carlos Reyes, no logró entrar al Club Campestre, pero sí estuvo cerca; la intención fue buena. No siempre se sale uno con la suya.</p>
<p align="justify">Durante la velada, o más bien &#8220;desvelada&#8221;, Arturo Proal, en plan amistoso y no exento de broma, les pidió innumerables veces guardar mesura ante el grupo de diplomáticos, quienes viendo el ambiente y la fiesta en la mesa de Abraham, varias veces suplicaron integrarse al animado grupo.</p>
</div>
</td>
</tr>
</tbody>
</table>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://www.dialogoqueretano.com.mx/tadeos-y-la-sinfonola/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>Desafío al seductor</title>
		<link>http://www.dialogoqueretano.com.mx/desafio-al-seductor/</link>
		<comments>http://www.dialogoqueretano.com.mx/desafio-al-seductor/#comments</comments>
		<pubDate>Sat, 04 Oct 2008 10:07:36 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Edmundo González Llaca</dc:creator>
				<category><![CDATA[Anécdota]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://www.dialogoqueretano.com.mx/?p=2739</guid>
		<description><![CDATA[Removiendo papeles me encontré un recado de Francisco Cervantes, poeta queretano ya fallecido. Recordé lo que un día me platicó. Le insistía a una muchacha para que accediera a sus turbias peticiones amorosas, pero ella permanecía desdeñosa e inconmovible. Hasta que en una ocasión la muchacha le dijo: “Está bien, voy a aceptar, pero con [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<table border="0">
<tbody>
<tr>
<td>
<p style="text-align: center;"><img class="alignnone" src="http://www.elregionaljoven.com/wp-content/uploads/2008/10/francisco-cervantes.jpg" alt="" width="138" height="160" /></p>
</td>
</tr>
<tr>
<td>
<div>
<p align="justify">Removiendo papeles me encontré un recado de Francisco Cervantes, poeta queretano ya fallecido. Recordé lo que un día me platicó. Le insistía a una muchacha para que accediera a sus turbias peticiones amorosas, pero ella permanecía desdeñosa e inconmovible. Hasta que en una ocasión la muchacha le dijo: “Está bien, voy a aceptar, pero con una condición”. Francisco de inmediato le respondió efusivamente: “Sí, sí, a todo sí”. Ella habló: “Tienes una cara de degenerado, pervertido y vicioso sexual que no puedes con ella. Sólo una cosa te pido… No me vayas a decepcionar”. Creo que Francisco salió corriendo.</p>
<p align="right"><em>Publicado en Noticias el 03 de octubre de 2008 </em></p>
</div>
</td>
</tr>
</tbody>
</table>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://www.dialogoqueretano.com.mx/desafio-al-seductor/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>4</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>La montaña rusa</title>
		<link>http://www.dialogoqueretano.com.mx/montana-rusa/</link>
		<comments>http://www.dialogoqueretano.com.mx/montana-rusa/#comments</comments>
		<pubDate>Sat, 20 Sep 2008 18:50:46 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Jaime Zuñiga Burgos</dc:creator>
				<category><![CDATA[Anécdota]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://www.dialogoqueretano.com.mx/?p=2612</guid>
		<description><![CDATA[Es muy frecuente escuchar que todo tiempo pasado fue mejor, frase que durante toda la vida expresaron nuestros mayores con un dejo de nostalgia y con matices de romanticismo, dándonos la impresión de que es connatural del ser humano el aferrarse a momentos que le fueron gratos y que ya no volverán a repetirse por [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<table border="0">
<tbody>
<tr>
<td>
<div>
<p align="justify">Es muy frecuente escuchar que todo tiempo pasado fue mejor, frase que durante toda la vida expresaron nuestros mayores con un dejo de nostalgia y con matices de romanticismo, dándonos la impresión de que es connatural del ser humano el aferrarse a momentos que le fueron gratos y que ya no volverán a repetirse por ser únicos. Asimismo, no menos frecuente es catalogar a la gente de antes como probos y honrados, cumplidos en el trabajo y muy formales; gente de palabra, cuyos compromisos valían oro, y el faltar a lo prometido se consideraba oprobioso.</p>
</div>
</td>
</tr>
</tbody>
</table>
<p><span id="more-2612"></span></p>
<table border="0">
<tbody>
<tr>
<td>
<div>
<p align="justify">Una vez empeñada la palabra se tenía que cumplir ya que era más valiosa que cualquier papel firmado, y el no cumplirla se convertía en pecado de infamia, puesto que infamante era para el incumplido, y su familia sería señalada por mucho tiempo.</p>
<p align="justify">Convencido estoy de que esto era coincidente con la época aunque los abuelos nos relataban que el mundo era perfecto, los hombres honrados ya los perros los amarraban con longaniza y no se la comían.</p>
<p align="justify">La realidad es muy diferente, el humano es humano y la naturaleza humana distingue en malos, menos malos, y alguno que otro, pero muy contados, encuadran en la categoría de &#8220;gente decente&#8221;. Pero también, en estricta justicia, se tiene que señalar que los tiempos han cambiado para empeorar en algunos aspectos.</p>
<p align="justify">La apreciación que se hacía de la gente común, de los simples ciudadanos que tenían la fortuna de desempeñarse en los cargos públicos; gente del pueblo, líderes naturales a quienes sus caminos los condujeron a desempeñarse en la función pública, en lo que se denominó la &#8220;época post-revolucionaria&#8221;, forjadora de recios campesinos, en su mayoría, que con total entrega se desempeñaron como diputados, otros como gobernadores, o como regidores de los ayuntamientos, pero con una visión muy clara: servir a su pueblo y algo superior que se llamaba &#8220;amor a México, &#8220;patriotismo&#8221;.</p>
<p align="justify">El siguiente relato es ejemplo de cómo los tiempos cambian, y que en unas décadas la naturaleza humana se transforma de ingenuidad a voracidad.</p>
<p align="justify">San Juan del Río, en el año de 1967. Es un San Juan del Río con escasa población, con una industria incipiente y su principal movimiento económico se daba por la carretera panamericana que cruzaba por su calle principal, y las paradas que tenían a bien efectuar los autobuses de pasajeros en sus improvisadas terminales, re activaban la magra economía a través de la compra de artesanías o de alimentos.</p>
<p align="justify">Era otro San Juan, con un fértil valle agrícola, con una incipiente ganadería, pero sin otros recursos.</p>
<p align="justify">Sólo dos regidores tenía el ayuntamiento de San Juan del Río, presidido por mi entrañable y respetado amigo de muchos años, el Lic. Manuel Suárez Muñoz. Eran Severiano Pérez Enríquez, y el dinámico líder agrario Francisco Romero, &#8220;don Panchito&#8221;, pionero de la barbacoa en Palmillas, y oportuno como ninguno para sacarse la foto con todos los presidentes de México, así como con los más importantes políticos nacionales. Incluso decíase que tenía fotos con John F: Kennedy y con Charles de Gaulle; con Stalin no porque nunca vino a México, sólo con el único motivo de tener el placer de mostrarlas a los incrédulos, fotos que inseparablemente transportaba en inconfundible portafolios.</p>
<p align="justify">La sonrisa de satisfacción de don Panchito Romero, esbozada con su pícara mirada quedaron grabadas en la mente de quienes tuvimos la suerte, y el privilegio, de constatar la veracidad de quien afirmaba haber estado al lado de López Portillo, de Miguel de la Madrid, de Lázaro Cárdenas, Ruiz Cortines, ya que los años de sus sexenios no importaban.</p>
<p align="justify">El orden en el portafolios era lo importante, ya que las fotos grandes quedaban atrás y las más pequeñas primero; así era más fácil mostrarlas con movimientos perfectos, muchas veces realizados a través de muchos años. ¿Cómo se colaba eludiendo al Estado Mayor para lograr su propósito? ¡Quién sabe! Pero los resultados eran inobjetables, las pruebas eran contundentes, la palabra &#8220;fotomontaje&#8221; ni existía, no había truco. Para Don Panchito ese era su pago.</p>
<p align="justify">La admiración de quienes le preguntaban por las fotos, después de que por medio de su liderazgo natural lograba movilizar grupos numerosos de campesinos a su simple convocatoria..</p>
<p align="justify">El trabajo de los dos regidores, sin objeciones y con total entrega y dedicación plena, hizo que la solicitud formulada con todo respeto al C. Presidente Municipal, Lic. Manuel Suárez Muñoz, para realizar un viaje a la Cd. de México -que los &#8220;llevara a México&#8221;&#8211;, a visitar la Basílica de Guadalupe, la Catedral Metropolitana y el Zócalo, así como el Museo de Antropología e Historia, no encontrara ninguna resistencia de parte del Presidente Municipal. A lo anterior agrego que se apreciaba en los deseos de los regidores cierto sentimiento impreciso, entre candoroso e ingenuo para acudir a la Ciudad de México.</p>
<p align="justify">¡Qué diferencia! ¿No cree usted? No cabe duda que los tiempos no cambian, la gente sí.</p>
<p align="justify">Como el caso lo ameritaba, en pocos días el viaje a México se realizó y nos fuimos al D.F. para hacer realidad la petición, la que tenía un 80% de componente piadoso, ni dudarlo. Antes se acudía a estos santuarios a dar gracias, ahora muchos lo hacen para reclamar. ¡Los tiempos cambian! ¿O, quedamos que lo que cambia es la naturaleza humana?</p>
<p align="justify">Primero lo primero. Enfiló Manuel Suárez el vehículo a la Villa de Guadalupe, se cumplió con fervor la primera parte; se apreciaba, se percibía que para los principales actores del viaje fue la más importante. Ahora al magnífico Zócalo, imponente y majestuoso, cargado de historia, innegable que a los que de Querétaro acudíamos nos impresionaba por igual. ¡Ah, la Catedral Metropolitana!, con sus características únicas por la riqueza artística, cultural e histórica que en ella perviven; ahora, al Museo de Antropología, pero es temprano, da tiempo de que ya nutrido el espíritu, también nutrir el cuerpo&#8230;</p>
<p align="justify">Ya desayunados, en espera de que se permitiera la entrada de visitantes en el Museo, y para aprovechar el tiempo, al cabo estamos cerca, sugirió Manuel Suárez acudir a Chapultepec, al Zoológico, y ¿por qué no? , a los juegos, y ya en la tarde, con calma, después de comer, recorrer las salas del Museo de Antropología. Nadie objetó la propuesta. Recorrimos el Zoológico y con la proximidad de la Montaña Rusa, nos dirigimos a esta parte del Bosque.</p>
<p align="justify">Caminando entre la gente, la mayoría escolares en vacaciones, despreocupados, no percibimos la breve ausencia de Manuel Suárez, quien regresó con unos boletos para la Montaña Rusa, y con amable invitación, indicaba a don Panchito Romero ya don Severiano Pérez, que se apresuraran para alcanzar lugar en un carro de la Montaña Rusa, subiéndolos en la parte frontal del primer carro. Con el nerviosismo no se dieron por enterados de que detrás.de ellos subieron un grupo de bulliciosos estudiantes y cuando dio inicio el recorrido nos quedamos en la plataforma Manuel Suárez y yo.</p>
<p align="justify">A lo lejos se podían apreciar las inconfundibles cabezas del par de regidores, hundidos hasta los ojos y aferrados a las barras, en medio de gritones estudiantes que levantaban los brazos para darle mayor sensación a las bajadas. El cuadro, digno de ser inmortalizado, pero sólo quedó en nuestras mentes, que con cierta carga de perversidad, comprendíamos lo que los &#8220;homenajeados&#8221; estaban pasando.</p>
<p align="justify">Tratando de aparentar seriedad vimos cómo descendían, no ajenos a extraños movimientos en los miembros inferiores de quienes no dudábamos acababan de tener la más espantosa de los experiencias de su vida, pero todos serios, los de tierra y los recién descendidos de las alturas, compostura de por medio. Pero surgió una pregunta de parte de Don Francisco Romero, que no sólo se apreciaba en las palabras con las que se formulaba, sino en toda una actitud que trataré de describir, como de recriminación, desconcierto, rencor, coraje, frustración y tristeza, con un alto contenido de encabronamiento. ¿Señor Presidente, porqué Usted no se subió? La respuesta de mi amigo Manuel Suárez Muñoz no dejaba dudas: los afortunados fueron ellos, ya que sólo quedaban dos boletos, y ellos eran los invitados.</p>
<p align="justify">No cabe en la imaginación que gente tan noble, tan buenas personas, que merecedores de reconocimiento por su buen desempaño, pidieran un viaje a la Ciudad de México, ya que nunca pidieron aguinaldo, compensaciones, gastos médicos, bonos de retiro, liquidaciones, etc. Nuevamente la pregunta: ¿los tiempos cambian o cambian las personas?</p>
</div>
</td>
</tr>
</tbody>
</table>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://www.dialogoqueretano.com.mx/montana-rusa/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>Fernando Díaz Ramírez, El Chayote</title>
		<link>http://www.dialogoqueretano.com.mx/fernando-diaz-ramirez-el-coyote/</link>
		<comments>http://www.dialogoqueretano.com.mx/fernando-diaz-ramirez-el-coyote/#comments</comments>
		<pubDate>Sat, 16 Aug 2008 14:45:26 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Jaime Zuñiga Burgos</dc:creator>
				<category><![CDATA[Anécdota]]></category>
		<category><![CDATA[anécdota de querétaro]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://www.dialogoqueretano.com.mx/?p=2315</guid>
		<description><![CDATA[De estatura mediana, robusto, pelo hirsuto, vestido invariablemente de traje, corbata y chaleco, muy formal de sonora voz, que lo hacía de manera natural no hablar, sino gritar. Se le podía ubicar a varias cuadras cuando platicaba en condiciones normales, o en el cine, cuando en la oscuridad externaba comentarios que lo situaban en la [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<table border="0">
<tbody>
<tr>
<td><a href="http://www.dialogoqueretano.com.mx/wp-content/uploads/2008/08/fernando-diaz-ramirez.jpg"></a></p>
<p style="text-align: center;"><a href="http://www.dialogoqueretano.com.mx/wp-content/uploads/2008/08/fernando-diaz-ramirez.jpg"><img class="alignnone size-full wp-image-2316" title="fernando-diaz-ramirez" src="http://www.dialogoqueretano.com.mx/wp-content/uploads/2008/08/fernando-diaz-ramirez.jpg" alt="" width="100" height="135" /></a></p>
</td>
</tr>
<tr>
<td>
<div>
<p align="justify">De estatura mediana, robusto, pelo hirsuto, vestido invariablemente de traje, corbata y chaleco, muy formal de sonora voz, que lo hacía de manera natural no hablar, sino gritar. Se le podía ubicar a varias cuadras cuando platicaba en condiciones normales, o en el cine, cuando en la oscuridad externaba comentarios que lo situaban en la trama de la película, como parte del reparto. Culto, muy culto, de privilegiada memoria que le permitía no sólo saber a qué grupo pertenecía cada alumno de la Universidad, sino también a qué hora debería estar en clases, y qué materias le faltaban por acreditar.</p>
</div>
</td>
</tr>
</tbody>
</table>
<p><span id="more-2315"></span></p>
<table border="0">
<tbody>
<tr>
<td>
<p align="justify">Fernando Díaz Ramírez, Rector de la Universidad de Querétaro, posteriormente Universidad Autónoma, fue sin lugar a dudas todo un personaje, y por su corte de cabello, corto y parejo, que lo mantenía parado tal como se representa a quien sufre tremendo susto, por eso le denominábamos &#8220;El chayote&#8221;.</p>
<p>Muchas veces asumió el papel de padre, regañón y exigente para lograr que el alumnado actuara en forma responsable, con la antigua tesis sostenida por los maestros de su tiempo: &#8220;enseñar y educar&#8221;. En ocasiones, su afán por lograr el aprovechamiento escolar lo llevaba a excederse, pero nadie decía nada. Era respetado y por algunos temido. Su frase inmortal quedó para la posteridad cuando calificaba el aprovechamiento de los alumnos, al decir a las compañeras, &#8220;tú preciosa, eres muy bonita, de seguro te vas a casar, y no necesitas estudiar; tienes 10. Pero tú mujer, sí necesitas estudiar, y mucho, porque sin ninguna duda tendrás que recibirte para trabajar, tú tienes 8, y estúdiale mucho&#8221;.</p>
<p>Maestro polifacético, siendo Rector impartía clases de francés, el que dominaba a la perfección; también Geografía e Historia de México y, no conforme con esto, suplía las ausencias de cualquier maestro, sin importar la disciplina que éste impartiera. Era la época de pioneros, de ilustres ciudadanos y profesionistas que iniciaron nuestra Universidad en el emblemático edificio de la calle 16 de Septiembre.</p>
<p>Reprimía a los que se &#8220;portaban mal&#8221;, por problemas extramuros que generalmente consistían en enfrentamientos con alumnos de la Escuela Militarizada &#8220;Benjamín N. Velasco&#8221;, o también a los faltistas y reprobados, a quienes exhibía mediante &#8220;listas negras&#8221;, que fijaba en conocida vitrina de la Rectoría.</p>
<p>Sus recorridos de &#8220;vigilancia&#8221; por los pasillos eran parte de su rutina, interrogando al &#8220;Cuervo&#8221; y al &#8220;Burro&#8221; Aguilar, fuerte ex luchador entrado en años encargado del gimnasio, y que fungían como &#8220;prefectos&#8221; con áreas muy bien delimitadas a su cuidado.</p>
<p>Estando en clases se escuchaba su recorrido, sabiendo exactamente en qué parte de la Universidad se encontraba, dada su inocultable presencia, como la tarde que en la zona denominada de &#8220;Las Perreras&#8221; &#8211;nombre endosado a las aulas de los de nuevo ingreso&#8211;, se encontraba reunido nutrido grupo de estudiantes que, gritando emocionados, dirigían la mirada al campo de futbol. Al llegar el Lic. Díaz a dicho lugar, preguntó molesto: &#8220;¿a qué se debe tanto alboroto, muchachos escandalosos&#8221;, a lo que contestó un alumno: &#8220;Lic., ahí anda una pareja, medio encuerados; ya el hombre alcanzó a la mujer y parece que están en el guayabo&#8221;.</p>
<p>Abriendo tremendos ojos y apartando con sus manos a quienes le estorbaban, el Lic. Díaz exclamó con interés: &#8220;¿dónde, dónde?&#8221;.</p>
<p>Ya en clases, el rumor creció y aunque la Policía Municipal se llevó a los exhibicionistas que en pleno mes de julio y en medio de tremenda polvareda levantada en el campo de futbol habían despertado el morbo del estudiantado, los que estaban en esos momentos en las ventanas, de vez en cuando seguían volteando la mirada al lugar del acontecimiento, como si pudiera volver a repetirse.</p>
<p>Algunas compañeras sólo obtuvieron parte de la versión, y con discreción preguntaban por el famoso árbol frutal motivo de tanto escándalo, y en dónde estaba la pareja, diciendo algunas que era en &#8220;el guayabo&#8221;; otras corrieron diferentes versiones afirmando que fue un &#8220;chirimoyo&#8221; o &#8220;tecojote&#8221;, y no faltaron las ingenuas que decían que se trataba de un manzano.</p>
<p>Era la romántica época de nuestra Universidad, en la que el padre putativo, para algunos el Rector Lic. Fernando Díaz Ramírez, al finalizar el año escolar, coincidente con una vieja costumbre de rezar, iniciando en el mes de octubre hasta terminar 46 rosarios finalizando el 12 de diciembre, nos sentenciaba: &#8220;muchachitos, si no estudian, de nada les va a servir la fe, la Virgen ya los conoce; ni rezando los 46 rosarios, o el triple, los voy a pasar de año&#8221;.</p>
<p>Cabe aclarar que en tiempo de exámenes todo se valía para aprobar, y una de las formas, tal vez la última esperanza que quedaba, era refugiarse en la fe, bajo la tutela de la Virgen de Guadalupe y, devotamente, se podían ver en la Iglesia angustiados compañeros tratando de que se les concediera el milagro, aunque fuera un 6, prometiendo solemnemente acudir a diario al rezo del rosario hasta agotar los 46 días.</p>
<p>Algunos, al aprobar, ya no cumplían. Por eso el descrédito del estudiantado ante estos asuntos de fe.</p>
<p>Después del rezo devoto del rosario, en medio de la presión de los exámenes, no había nada mejor que acudir a los puestos de buñuelos remojados en miel de piloncillo, con sabor a guayaba, y un atole calientito en los puestos que fuera del tempo de la Congregación, en la calle de Pasteur, se instalaban. Por ahí circulábamos todos los estudiantes y parte de los Maestros, incluido el Sr. Rector, quien, con ironía, al día siguiente, frente a toda la clase, decía: &#8220;ya te vi fulano; a ti también zutano; vi la cara de tu angustia e ignorancia, pero ni la fe ni la Virgencita de Guadalupe te harán pasar de año&#8221;.</p>
<p>Tan tremendas presiones nos sometían a una constante angustia, ya que al dedicarnos al deporte, más que al estudio, tenía serias consecuencias, y, llegándose los exámenes, vivíamos el total desconocimiento que se aunaba a las advertencias del Rector Fernando Díaz Ramírez para que estudiásemos, señalando la casi segura sordera de la Virgen para nuestras peticiones, y para agravar la problemática que estábamos viviendo, el acudir a consumir los sabrosos buñuelos, se sumaba una más seria amenaza a nuestra salud, lo que llamábamos, el riesgo del &#8220;lienzo húmedo&#8221;, con el cual se limpiaban la miel de las manos los que acudían a comer buñuelos y tomar atole a la salida de los rosarios, tela que, de vez en vez, era enjuagada en una cubeta con agua, y que se pedía a la expendedora de buñuelos; con un simple: &#8220;señora, páseme el trapo para limpiarme las manos&#8221;, y les juro que no tenía las características, ni por asomo, de las toallas blancas y tibias que ofrecen en los restaurantes orientales.</p>
<p>Esta era una jerga de la cual ignorábamos sus orígenes, y que solía denominarse, el &#8220;trapo de la muerte&#8221;.</p>
<p>Bueno, al menos no morirnos. Sin duda la Virgen nos protegió.</td>
</tr>
</tbody>
</table>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://www.dialogoqueretano.com.mx/fernando-diaz-ramirez-el-coyote/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>4</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>294, teléfono de la pureza</title>
		<link>http://www.dialogoqueretano.com.mx/telefono/</link>
		<comments>http://www.dialogoqueretano.com.mx/telefono/#comments</comments>
		<pubDate>Sat, 09 Aug 2008 12:46:08 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Jaime Zuñiga Burgos</dc:creator>
				<category><![CDATA[Anécdota]]></category>
		<category><![CDATA[anécdota de querétaro]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://www.dialogoqueretano.com.mx/?p=2244</guid>
		<description><![CDATA[Era la época en que los teléfonos tenían poca evolución y mantenían la misma tecnología incipiente que nos legara Alexander Graham Bell, con muy pocas variantes, consistentes en que una operadora, invariablemente mujer, contestaba, al descolgar nosotros el auricular: &#8220;a qué número quiere usted llamar&#8221;, o si la persona, por su profesión o presencia social [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<table border="0">
<tbody>
<tr>
<td>
<div>
<p>Era la época en que los teléfonos tenían poca evolución y mantenían la misma tecnología incipiente que nos legara Alexander Graham Bell, con muy pocas variantes, consistentes en que una operadora, invariablemente mujer, contestaba, al descolgar nosotros el auricular: &#8220;a qué número quiere usted llamar&#8221;, o si la persona, por su profesión o presencia social la hacían conocida, bastaba con sólo decir &#8220;a la casa de don Fulano&#8221;.</p></div>
</td>
</tr>
</tbody>
</table>
<p><span id="more-2244"></span></p>
<table border="0">
<tbody>
<tr>
<td>
<div>
<div>
<p>Sin mayores complicaciones, sin memorizar números que sólo eran de tres dígitos como máximo, sin directorios (si hubieran existido éstos, cabrían en media hoja de papel tamaño carta), la realidad era que podíamos comunicarnos mediante el revolucionario aparato.</p>
<p>Los años transcurrían y la modernidad tecnológica se asentaba en Querétaro, haciendo su aparición las salas de cine, los comercios, las farmacias, las que con una llamada telefónica resolvían la problemática acortando distancias, ahorrando tiempo, haciendo innecesarias vueltas inútiles para preguntar precios o pedir algún medicamento.</p>
<p>Los principales comercios, los sitios de taxis -coches de &#8220;sitio&#8221;&#8211;, contaban con servicio telefónico en los lugares en que se estacionaban grandes y lujosos carros de las marcas más conocidas y prestigiadas, de diferentes colores. Los negros, generalmente, además de taxis, servían para bodas y entierros, o viceversa. Los demás, para viajes fuera de la ciudad.</p>
<p>Cuando los timbres adaptados a los teléfonos de los sitios de carros sonaban, lo hacían con gran ruido, muy semejante al de las fábricas para anunciar la entrada o salida de los trabajadores, o el sonido del timbre del Instituto Queretano en el viejo molino de San Antonio, audible en distantes lugares del rumbo. Así, igual de estridentes, los timbres del Sitio Obregón, en el jardín del mismo nombre, del Sitio Plaza, afuera de la iglesia de San Francisco, y el Sitio Allende a la sombra del monumento de Neptuno. ¡Ah, la tecnología!</p>
<p>En ese tiempo existía la evolución de la industria cinematográfica y se podían dividir en películas de charros cantantes, afectos a la bebida nacional, y las películas europeas de avanzada, atrevidas cintas en blanco y negro en las que se veía la espalda o parte de los glúteos de Brigitte Eardot, así como la tremenda y pecaminosa Lolita, que seducía a su maestro, o la tremenda &#8220;Arroz Amargo&#8221;, con Silvana Mangano. Ya desde entonces, y seguro estoy que estas personas seguirán existiendo mientras la humanidad perdure, un grupo de impolutos, puros y rectos ciudadanos, libres de todo pecado, hasta del original, &#8211;por aquello de la ausencia de progenitora&#8211;, se convirtieron en fieles guardianes de la moral ajena, y se auto llamaron &#8220;Liga de la Decencia en Querétaro&#8221;.</p>
<p>No juzgo sus intenciones, ni logro comprender lo que pretendían, pero, ¡ah, qué lata dieron!</p>
<p>Se paraban en la entrada del cine, junto al boletero, y autoritariamente impedían la entrada de quienes ellos juzgaban, a su criterio, que no podían ver la película aunque con boleto en mano el afectado quisiera hacer uso de su legítimo derecho, de ampliar su criterio con cosas mundanas que enriquecieran sus conocimientos de lo que ocurría allende nuestras fronteras. No podía, porque la película &#8211;que ya la habían visto los de la Liga de la Decencia, y juzgaban no era apta para el candoroso público queretano&#8211;, la clasificaban en &#8220;C&#8221;, pero todo era &#8220;C&#8221; para ellos, en todo apreciaban sexo y maldad. Pocas películas fueron clasificadas con &#8220;E&#8221;, para adultos mayores de amplio criterio; las únicas que podía ver un joven a criterio de los modernos inquisidores eran las de Walt Disney, y no todas, porque Blanca Nieves, al ser besada por un príncipe, reflejaba el preámbulo de consecuencias más pecaminosas.</p>
<p>Secundados por algunos clérigos, bien intencionados y con toda seguridad por el aumento de quienes en confesión y ante la presión de la Liga de la Decencia tenían que confesar haber presenciado una película en &#8220;C&#8221;, acudían escudados en las sombras a la función nocturna del cine para que nadie los viera.</p>
<p>Idearon otro sistema para que los que pretendieran ir al cine sin conocer el contenido de la película, no cometieran pecado, y se destinó un teléfono particular de uno de los integrantes de este grupo de censores. El teléfono 294.</p>
<p>Al marcar el teléfono 294, contestaba una voz masculina la mayor parte del tiempo, pero también una femenina, de mujer adulta, y algunas veces hasta de jóvenes, que en forma anónima decían la clasificación de las películas de los dos cines, el Alameda, en el que casi nunca había problema ya que pocos charros se veían encuerados, pero en el Plaza existía un foco rojo permanentemente, y cuando se estilaba la función popular de los miércoles, más barata y con tres películas por el mismo boleto, las posibilidades de pecar tres veces siempre se encontraban presentes.</p>
<p>294. Teléfono que muchas veces tratamos de ubicar, de indagar quién tenía ese teléfono, quién o quiénes integraban esa familia que censuraba y nos impedía divertimos, limitándonos hasta en lo más íntimo que son los propios pensamientos. ¿Por qué tanta limitación que nos alejaba de la modernidad. Cuánto daño e inseguridad transmitían como producto de su falta de criterio?</p>
<p>Los años pasan y estos paladines de las &#8220;buenas costumbres&#8221; sólo cambian de cara, tal vez de apellido, y continúan igual. La naturaleza humana no varía. Unos crecen, otros viven en el pasado.</p>
<p>Teléfono 294 y actitudes similares no tienen cabida en la época actual. No insistan, señores.</p>
<p>No hay marcha atrás. Estamos en otra época.</p></div>
</div>
</td>
</tr>
</tbody>
</table>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://www.dialogoqueretano.com.mx/telefono/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>2</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>Paco Rabell entrenador de natación</title>
		<link>http://www.dialogoqueretano.com.mx/paco-rabell-entrenador-de-natacion/</link>
		<comments>http://www.dialogoqueretano.com.mx/paco-rabell-entrenador-de-natacion/#comments</comments>
		<pubDate>Sat, 02 Aug 2008 10:00:47 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Jaime Zuñiga Burgos</dc:creator>
				<category><![CDATA[Anécdota]]></category>
		<category><![CDATA[anécdota de querétaro]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://www.dialogoqueretano.com.mx/?p=2183</guid>
		<description><![CDATA[En el majestuoso y amplio patio de una casona de las calles de Venustiano Carranza, desde que Querétaro era otro, en ese sitio se respira aroma del pasado. Se presienten nexos muy sólidos y fuertes con la Madre Patria y, como ecos, por sus rincones se escucha el susurro de las palabras que Cervantes logró [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<table border="0">
<tbody>
<tr>
<td>
<div>
<p align="justify">En el majestuoso y amplio patio de una casona de las calles de Venustiano Carranza, desde que Querétaro era otro, en ese sitio se respira aroma del pasado. Se presienten nexos muy sólidos y fuertes con la Madre Patria y, como ecos, por sus rincones se escucha el susurro de las palabras que Cervantes logró inmortalizar en los labios de sus personajes, para, por siglos, deleitarnos, llenándonos de gozo o, en ocasiones, hacernos pensar en la naturaleza humana. Hablar del &#8220;Corral de Comedias&#8221; es recordar a quien, transformándose en lo interior y caracterizándose en lo exterior, logra dar vida a muy diferentes personajes, transportándonos al mundo incomparable el teatro. Tan antiguo como la propia humanidad, y profesión nada fácil cuando se opta por entregar cuerpo y alma, además de bienes materiales, para ser actor.</p>
</div>
</td>
</tr>
</tbody>
</table>
<p><span id="more-2183"></span></p>
<table border="0">
<tbody>
<tr>
<td>
<div>
<p>Entregando todo, todo lo que se tiene, incluso lo más preciado que es la familia, para darse por entero y consolidarse con múltiples experiencias a través de miles de vidas de la suma de los personajes caracterizados, logrando transformarse en todo un profesional de la actuación. Cuando esto sucede, se logra pasar a formar parte de la inmateria que, siendo parte de lo etéreo, es el camino invisible de continuidad de las bellas artes, de la inmortalidad de los personajes. El &#8220;personare&#8221; de los griegos, la máscara utilizada para caracterizar al personaje ya la vez hacer sonar la voz amplificándola y que todos la escuchen.</p>
<p>Pocos como Paco Rabell Fernández han logrado escalar tan alto en la actuación, como él con su grupo &#8220;La Familia&#8221;; su trayectoria difícilmente será igualada siquiera: España, en especial Almagro; Centro y Sudamérica, un sin fin de lugares en que han apreciado su arte, poniendo en el mapa, y muy en alto, el nombre de Querétaro, México.</p>
<p>Describir la trayectoria del Sr. Lic. Francisco Rabell Fernández, &#8220;Paco&#8221;, sería interminable. Sus logros son grandes y muy meritorios, de los que los queretanos nos sentimos muy orgullosos. Pero quiero regresar el tiempo, más allá de sus inicios con los &#8220;Cómicos de la Legua&#8221;, de la UAQ; regresar al ámbito deportivo, cuando un corpulento joven estudiante universitario, aficionado a la natación, y practicante muy activo de esta disciplina, se hacía cargo, como entrenador, del &#8220;glorioso equipo de natación&#8221; de la Universidad de Querétaro.</p>
<p>Recordar a Paco Rabell, a la orilla de la alberca del balneario de &#8220;La Colonia&#8221;, en la calle de Madero, casi llegando a Tecnológico, caminando con su gran estatura, con un gran ímpetu para que todo fuera perfecto, corrigiendo la brazada para que la mano penetrara el agua sin levantar tan siquiera algunas gotas, que entrara con perfección para lograr la máxima tracción, que junto con una perfecta patada daría como resultado lograr deslizarse suave y velozmente sobre el agua, sin siquiera alterar su natural evaporación.</p>
<p>Su sonora voz se escuchaba hasta cuando estábamos bajo el agua para dar una vuelta &#8220;olímpica&#8221;, o de campana, y retornar sobre el carril en una competencia. Al error más leve&#8211; y esto era parejo para todos, incluyendo a su hermano Enrique&#8211;, recibía uno la indicación precisa para hacerlo bien. Enrique Rabell legó a ser uno de sus más destacados alumnos, fue &#8220;olímpico&#8221;, pero con todos se esforzaba, y su grito &#8220;a ver Chueca Oviedo, no seas flojo; Juanito Sánchez, estás mal; Gasparín Guerrero, no te hagas guey&#8221;; y cuando después de una hora de patada, y una hora de brazada, sin trampas, se iniciaba el nado informal, a pesar de la juventud terminaba uno &#8220;para el arrastre&#8221;; pero valía la pena.</p>
<p>Tan valía el esfuerzo, que este &#8220;glorioso&#8221; equipo acuático logró ser uno de los más reconocidos a nivel nacional, recordando los &#8220;agarrones&#8221; con el Deportivo Chapultepec, la máxima institución en lo que a deportes acuáticos se refería, o la &#8220;barredora&#8221; que imponía la UAQ en la Feria de San Marcos, de Aguascalientes, ya nivel del mar, ni se diga, los &#8220;delfines&#8221; queretanos arrasaban en Veracruz, Acapulco y en cualquier lugar que tuviera más de 80 cm. de profundidad para poder nadar. Los resultados: Jesús Aguilar Muñoz, Adolfo Terán, Agustín Llaca, la famosa Chueca Jorge Oviedo, la Dorra, las Salchichas Juárez, Jesús y Francisco; Augusto Guerrero Castro, Manuel Barrón, Roberto Llaca, Eduardo Moreno Salazar, La Tripa; Gastón Mendoza Alcocer, Juan Sánchez, las Hermanas Mejorada, tantos y tantos más, dieron a Querétaro gloria nacional con campeonatos imbatibles durante mucho tiempo.</p>
<p>Ni hablar de Enrique Rabell, olímpico mexicano en la especialidad de nado de &#8220;dorso&#8221;, quien representó destacadamente a nuestro país en las Olimpiadas de Roma. Integrante de este grupo, Jorge Oviedo, La Chueca, &#8220;eternamente joven&#8221;, acudió más de tres veces a las competencias juveniles para atletas no mayores de 18 años, habiéndolos cumplido, pero gracias a un acta de nacimiento que tenía la magia de actualizarse cada 365 días, manteniéndolo como el Dorian Gray de la natación. Independientemente de este &#8220;pequeño detalle&#8221;, su calidad como nadador, sumamente veloz, fue indiscutible; barrió en los Juegos Centroamericanos y del Caribe, ganaba todas las competencias en las que participaba, y se aburrió de que nadie le hiciera sombra. Fue muy bueno de verdad.</p>
<p>Todos temíamos que Paco se disgustara, y podía ser por cualquier motivo; principalmente por omitir sus indicaciones, o que nos detectara flojera. Le disgustaba la inasistencia a los entrenamientos, o el bajo rendimiento, porque entonces, como resultado, nos formaba a todos a la orilla de la alberca, y a lo ancho de la misma iniciábamos los famosos sprints, que consistían en salir a toda velocidad, uno tras otro, cruzar la alberca, y regresar al toque, salía el otro, y así, durante varios minutos, ya que &#8220;Paco&#8221;, cual cura, imponía penitencia, pero no de &#8220;Padres Nuestros&#8221; y &#8221; Aves Marías&#8221;, sino de 30 a 40 sprints por persona, y a las 12 o una de la tarde, en pleno sol, y en las heladas aguas de la alberca de &#8220;La Colonia&#8221;, producto de la extracción de &#8220;pozo profundo&#8221;, en esa época, a 50 ó 100 metros de la superficie.</p>
<p>Cuando por motivos de higiene, ya que la alberca era pública, y la nata verdosa iniciaba su presencia, se tenía que efectuar el recambio del líquido, lo cual demoraba casi dos días, haciendo imposible nadar a lo largo de la &#8220;olímpica&#8221;, por los desniveles clásicos de &#8220;bajito&#8221;, &#8220;medio&#8221; y &#8220;hondo&#8221;, que se estilaban entonces, no quedando más opción que lo &#8220;hondo&#8221;, pero con una distancia de más de un metro por la falta del agua, nuestro querido entrenador nos ponía primero a practicar &#8220;ejercicios de calentamiento&#8221; en la periferia de la alberca: calistenia, &#8220;chapulines&#8221;, &#8220;sentadillas&#8221;, &#8220;lagartijas&#8221;, abdominales, concentración mental, y, ¡claro!, después los odiados sprints. Odiados por los tremendos &#8220;panzazos&#8221; dado el escaso contenido de la alberca, rojos de los hombros por el sol, y morados del abdomen por el impacto el cuerpo contra el agua, pero, eso sí, a las 3 de la tarde, a clases. Corrijo: a dormitar en el salón con el arrullo de la lejana voz del maestro a quien entre sueños lo escuchábamos mandarnos otros 30 sprints.</p>
<p>Pocas veces fuimos al Balneario &#8220;El Jacal&#8221;, muy diferente al de &#8220;La Colonia&#8221;, con agua muy pesada por lo caliente, por lo que rápidamente nos agotábamos, siendo una alberca más pequeña, con sus vestidores individuales, pero con un gran inconveniente: siempre había personas nadando, lo que hacía que sólo lográramos, con dificultad, tres o cuatro carriles; pero esto se solucionó por la brillante idea de anónimo nadador: se acordó que todos, al mismo tiempo, estuviera quien estuviera en la alberca, al escuchar el clásico silbido que nos hermanaba a los universitarios, abríamos la puerta, y con gritos, cual apaches, lanzábamos el traje de baño a la alberca, a unos 6 metros de distancia de los bien alineados vestidores, y corriendo, nos aventábamos al agua, con el consiguiente alboroto para localizar la deportiva prenda, en medio de jalones de las ajenas y algunos &#8220;trapazos&#8221; en la espalda, iniciando posteriormente a ponemos el calzoncillo de baño para iniciar, con toda formalidad, el entrenamiento. Resultado: en pocos segundos, la alberca toda era nuestra.</p>
<p>Los domingos, en el balneario &#8220;La Colonia&#8221;, se efectuaban diferentes eventos sociales: bailes de Bodas y de XV años, tardeadas con grupos musicales de moda, organizados por Julián, &#8220;El Gutierritos&#8221;, gigantesco beisbolista cubano, quien había llegado a Querétaro siendo, si la memoria no me falla, infilder del equipo de los &#8220;Sugar Kings&#8221;, de la Isla Bella. Y, como suele suceder, al prolongarse estos eventos hasta muy prolongada la noche, el lunes, a las 11 de la mañana, en que puntuales acudíamos a entrenar, podíamos observar claramente cómo se había puesto el ambiente en la &#8220;fiestecita&#8221;, si existió violencia, &#8220;aguas&#8221; con los vidrios, que nos podrían cortar los pies. Había que revisar también si existían flotando &#8220;cadáveres&#8221; de alimentos en las aguas de nuestro lugar de entrenamiento.</p>
<p>Ese lunes gradualmente fuimos haciendo presencia los equiperos y con tranquilidad nos despojábamos de la ropa para ponemos el &#8220;traje de carácter&#8221;, cuando alguien dijo: &#8220;Miren, lo que está aquí. Hay todavía para unas &#8220;cubas&#8221;, hay vino, vasos y &#8220;coca&#8221;. Los hielos ya se derritieron&#8221;, y diciendo esto, empezaron a circular las botellas con lo que quedaba de licor como recuerdo de la noche anterior. Como deportistas no estábamos acostumbrados a &#8220;esta clase de bebidas&#8221;, y a los pocos minutos los efectos se hicieron aparentes, de forma tal que parecía que nos habíamos amanecido en el lugar. En medio de risas y &#8220;chacoteo&#8221;, aparece Paco Rabell, nuestro entrenador, quien después de enérgica amonestación para decirlo con sutileza, y observando que todos tuviéramos &#8220;flotabilidad&#8221;, ¿qué creen? Sí, 40 sprints de castigo. Con grato recuerdo a estas vivencias, a tiempos idos que forman parte fundamental de nuestros recuerdos, quiero expresar mi gratitud a mi estimado Paco, nuestro entrenador, quien gracias a sus conocimientos los transmitió permitiendo no ahogarme en las turbulencias padecidas fuera del agua.</p></div>
</td>
</tr>
</tbody>
</table>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://www.dialogoqueretano.com.mx/paco-rabell-entrenador-de-natacion/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>2</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>Mario &#8220;Bombero&#8221;</title>
		<link>http://www.dialogoqueretano.com.mx/mario-bombero/</link>
		<comments>http://www.dialogoqueretano.com.mx/mario-bombero/#comments</comments>
		<pubDate>Sat, 19 Jul 2008 13:00:27 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Jaime Zuñiga Burgos</dc:creator>
				<category><![CDATA[Anécdota]]></category>
		<category><![CDATA[anécdota de querétaro]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://www.dialogoqueretano.com.mx/?p=2114</guid>
		<description><![CDATA[Estimado lector: para ti los vehículos automotores son cosa conocida y cotidiana. Naciste en la modernidad, en la era mecánica; te acostumbraste a verlos y te rodean desde que tienes memoria, pero imagínate a un poblado a 200 kilómetros de Querétaro, por caminos de brecha, de tierra suelta, cruzando por arroyos o por ríos desbocados, [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<table border="0">
<tbody>
<tr>
<td>
<div>
<p align="justify">Estimado lector: para ti los vehículos automotores son cosa conocida y cotidiana. Naciste en la modernidad, en la era mecánica; te acostumbraste a verlos y te rodean desde que tienes memoria, pero imagínate a un poblado a 200 kilómetros de Querétaro, por caminos de brecha, de tierra suelta, cruzando por arroyos o por ríos desbocados, cambiando en unos Cuantos kilómetros de clima, de vegetación, de paisaje, de orientación, de modo de vida. ¿Qué resulta?: otro mundo. Un mundo tranquilo, apacible, rodeado de vegetación y de paisaje, que por cotidiano y perenne te produce costumbre, te produce tedio, hastío e incluso te conduce a la indolencia.</p>
</div>
</td>
</tr>
</tbody>
</table>
<p><span id="more-2114"></span></p>
<table border="0">
<tbody>
<tr>
<td>
<div>
<p align="justify">La indolencia de la tranquila quietud de lo intrascendente y cotidiano; la sub-provincia, el pueblo, la comunidad, la villa tranquila y quieta; otro mundo. Esto era Jalpan. Sí, Jalpan, lugar de arena y de ranas; las ranas ya se fueron y de la arena queda poca.</p>
<p>Son las 12:30 del día. Plaza Principal de Jalpan, Mucha gente acude ese día al centro. Son como 15 personas ya, y a estas horas del día el movimiento es inusual. Un joven pecoso, conocido por todos, hasta por los que la memoria les falla, después de acumular diez sobrenombres, camina despreocupadamente, camina mecánicamente, en su espacio, en su territorio, en su Jalpan; ahí nació, ahí está creciendo, aprendiendo a vivir, es su mundo, el único mundo que conoce. No conoce otro. Jalpan de la sierra, corazón de la huasteca queretana; para él no existe más mundo, y siguiendo el legado filosófico del &#8220;estagirita&#8221;, no existe nada más de lo que existe en nuestros sentidos&#8230; Filosofando inconscientemente cruza la calle empedrada, que desde que la bipedestación se lo permite lo ha realizado, para libremente circular por su territorio, &#8220;por su corredor ecológico&#8221;. El es de Jalpan, y Jalpan es de Mario.</p>
<p>Para su mala fortuna, el Gobernador estaba de visita, con su comitiva, cuando despreocupado &#8211;porque no había nada de qué preocuparse&#8211;, camina cruzando el arroyo, y siente un fuerte impacto que lo dejaría marcado por toda la vida. Lo había atropellado un jeep; su destino estaba marcado, la marca de este vehículo dejaría huella en el primer niño que encontró: en Mario Olvera, quien a partir de ese momento, sería conocido como &#8220;Mario jeep&#8221;, hasta la fecha. En virtud de que en ese entonces no se contaba en Jalpan con atención médica, ya no digamos especializada, sino siquiera primaria, Mario tuvo que ser trasladado a la capital del estado para que, en el ese entonces Hospital Civil, fuera sometido a una complicada intervención quirúrgica, que ameritó el implante de una placa metálica en el fémur fracturado. Al regresar a Jalpan, corría la versión de que en virtud de ese implante, el famoso Mario &#8220;daba toques&#8221;, por lo que se le agregó uno más de sus múltiples motes: &#8220;Mario eléctrico&#8221;.</p>
<p>Mario creció, logró salvar las secuelas del accidente, estudió y se capacitó, lográndose integrar un tiempo al Ayuntamiento como Regidor. Todos lo respetaban. Sabían que se trataba de un sobreviviente del encuentro de un ser humano con una mortífera máquina: el &#8220;jeep&#8221;, que en su modalidad de vehículo con tracción en las cuatro ruedas lo había atropellado.</p>
<p>Pasó el tiempo, y con la fama adquirida de quien recibió el embate de 800 kilos de fierros, adquirió confianza en sí mismo y la admiración de amplio sector de la sociedad. Algunos cariñosamente lo habían conocido como &#8220;Mario bolitas&#8221;, o &#8220;Mario cócona&#8221;, por las pecas que adornaban su rostro, pero el apodo que a pulso se ganó y con riesgo de perder la vida, ante la amenaza de inminente linchamiento, fue el de &#8220;Mario bombero&#8221;. Sí, bombero. Binomio de hombre yagua, para &#8220;apagar incendios&#8221;, pero no es fácil explicar el asunto.</p>
<p>Resulta que durante la festividad del &#8220;Santo Niño de la Mezclita&#8221; celebrada en la Misión de Jalpan, y con gran arraigo entre lugareños, que se extiende más allá de nuestra fronteras, hasta legar a los emigrantes que ven en la imagen de un Santo Niño, que fue trasladado de Ayutla, y como una buena estrategia para reactivar la fe y las finanzas de la parroquia de Jalpan, algún párroco avezado &#8220;sustrajo&#8221; la tal imagen desde Ayutla para traerla a Jalpan, a un lugar &#8220;más digno&#8221; para su adoración. Huelga decir la inconformidad resultante de los lugareños de Ayutla, que se sublevaron ante este acto de &#8220;rapiña&#8221; a favor de la parroquia de Jalpan. Este acto fue de tal magnitud que en alguna ocasión incluso tuvo que intervenir el ejército para calmar los encendidos ánimos de los &#8220;ayutlenses&#8221;.</p>
<p>Pues bien, en la festividad del 6 de enero, y con gran afluencia de visitantes, para la cual incluso se contratan autobuses procedentes de diferentes lugar de la región y del extranjero, viendo a la imagen remedio de sus males y siendo objeto de su fe, Mario, alumbrado por las insanas luces con cierto contenido etílico, aceptó un reto de un grupo de amigos, acudiendo al templo para combatir el fuego de las veladoras, con el producto líquido secretado por sus riñones.</p>
<p>Imagínense este irreverente acto. Ante la fe de cientos de personas. El embate del &#8220;jeep&#8221; no fue nada comparado con el de los que, en el tumulto vieron al irreverente Mario afinar la puntería con un ojo cerrado y disparar a los pabilos encendidos de las veladoras con certero chorro y tratando de optimizar al máximo con ágiles movimientos y, cual concurso, apagar el mayor número de veladoras.</p>
<p>¡De milagro! ¡De puro milagro! Mario &#8220;Jeep&#8221;, Mario &#8220;Bolitas&#8221;, Mario &#8220;eléctrico&#8221;, Mario &#8220;cócona&#8221;, se había ganado a pulso el nuevo mote, seguramente el más descriptivo: &#8220;Mario bombero&#8221;. El irreverente &#8220;bombero&#8221;.</p>
<p>Valga decir que ese día pernoctó en la prisión municipal. Afortunadamente, las &#8220;fuerzas&#8221; vivas, poco afectas a las manifestaciones espurias y populares de la fiesta religiosa inventada, acudieron en su auxilio.</p>
<p>Hay que ver la cara de satisfacción con la que el multinombrado Mario abandonó el reclusorio municipal.</p></div>
</td>
</tr>
</tbody>
</table>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://www.dialogoqueretano.com.mx/mario-bombero/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>Mister Querétaro</title>
		<link>http://www.dialogoqueretano.com.mx/mister-queretaro/</link>
		<comments>http://www.dialogoqueretano.com.mx/mister-queretaro/#comments</comments>
		<pubDate>Sat, 12 Jul 2008 15:20:39 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Jaime Zuñiga Burgos</dc:creator>
				<category><![CDATA[Anécdota]]></category>
		<category><![CDATA[anécdota de querétaro]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://www.dialogoqueretano.com.mx/?p=2084</guid>
		<description><![CDATA[El entusiasmo de ese grupo significaba que todos los que lo integraban tenían la plena certeza de que, por primera vez en Querétaro, en 1972, se podía organizar una competencia que nunca antes se había efectuado. Este grupo, por diferentes circunstancias, se había involucrado en un deporte poco practicado en la entidad: el &#8220;fisicoculturismo&#8221;. La [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<table border="0">
<tbody>
<tr>
<td>El entusiasmo de ese grupo significaba que todos los que lo integraban tenían la plena certeza de que, por primera vez en Querétaro, en 1972, se podía organizar una competencia que nunca antes se había efectuado. Este grupo, por diferentes circunstancias, se había involucrado en un deporte poco practicado en la entidad: el &#8220;fisicoculturismo&#8221;. La cultura física, que permite esculpir el cuerpo a base de ejercicios, alimentación, disciplina &#8211;mucha disciplina&#8211;, pocas fiestas, nada de vicios, y mucho ejercicio.</td>
</tr>
</tbody>
</table>
<p><span id="more-2084"></span></p>
<table border="0">
<tbody>
<tr>
<td>La respuesta de la prensa, en sus secciones deportivas, fue muy buena. Se iniciaron reportajes, el primero en San Juan del Río, con fotos de los &#8220;atletas&#8221;, en improvisados gimnasios caseros, con pesas de cemento o de piedras de molino, mancuernas de latas de chiles rellenas de concreto y un tubo, pero el entusiasmo de los pioneros del fisicoculturismo en Querétaro ahí estaba. Se hacía presente. Mucho entusiasmo y frecuentes reuniones para tratar de conocer esta disciplina.</p>
<p>Se realizaron reuniones en el INJUVE, con el profesor Arvizu; se sumó el profesor Arturo Portillo, y se organizó el primer &#8220;Mister Querétaro&#8221;, pero teníamos que darle formalidad para que convocara una organización reconocida, acordándose constituir la Asociación Queretana de Levantamiento de Pesas y Fisicoculturismo, siendo su primer presidente Jaime Zúñiga Burgos, médico cirujano del IMSS.</p>
<p>Acordamos que para el &#8220;Mister Querétaro&#8221;, por ser el primero que se realizaría, y ante la escasa disposición de locales en Querétaro en esos años, se conseguiría un lugar decoroso y acorde a la importancia del evento, y no existía lugar mejor que el Teatro del Instituto Mexicano del Seguro Social, lugar en donde se presentaban obras de teatro, y que en esa época contaba con todos los adelantos de iluminación y sonorización; era el lugar ideal. Se formó una comisión y acudimos a realizar los trámites para obtener la autorización.</p>
<p>Por tratarse de un evento inédito en Querétaro nos otorgaron todas las facilidades, pero teníamos que comprometernos, primero, a guardar el orden y, segundo, a cuidar las instalaciones del teatro.</p>
<p>El grupo de fisicoculturistas en Querétaro ya era numeroso, y todos se sumaron a organizar y estuvieron dispuestos a compartir, conscientes de que las críticas no se harían esperar. Efectivamente, algunos nos calificaban como &#8220;deportistas de espejo&#8221;, otros como &#8220;narcisistas&#8221;, y no faltaron los que nos relacionaran con el homosexualismo.</p>
<p>Claro, estos eran los menos, pero no dejaba de calar el comentario, y por estas circunstancias, se acordó ser muy cuidadosos y darle seriedad al concurso, tratando de evitar situaciones que diesen motivo a comentarios adversos, que se dieran en detrimento del evento, o que pusieran en duda las preferencias sexuales de los participantes. Todo marchaba bien, sin contratiempos. Los jueces y los concursantes, listos para el evento. Nos presentamos todos ese domingo muy temprano. Ya las II de la mañana, el concurso dio inicio; pasaron las diferentes categorías, por estatura y peso; grandes, medianos y chicos, y la categoría de novatos, que fue la más concurrida. Las competencias fueron muy reñidas y se impusieron atletas como José Luis Jaime Hernández, Jorge Lara Becerril, Francisco Marquina, como los más fuertes de Querétaro. La exhibición, a cargo de Neftalí Cerino, &#8220;Mister México&#8221;, dejó a los bisoños fisicoculturistas queretanos boquiabiertos, así como algunos invitados especiales que uno de los concursantes había llevado.</p>
<p>Juan Sánchez Maldonado, de San Juan del Río, se llevó la categoría de &#8220;veteranos&#8221;, por su gran desarrollo muscular, sobre todo sus abdominales de &#8220;lavadero&#8221;. Los aplausos y el entusiasmo fueron de primera, todo salió bien. Se entregaron los trofeos a los ganadores de las tres categorías, y de las subdivisiones. Mejor Tríceps, Mejor Bíceps, Mejor Espalda, Mejor Pectoral, Mejor Abdominal, Mejores Piernas, y todos contentos, entre comentarios, a sus casas, con el recuerdo en la mente del Primer Mister Querétaro.</p>
<p>Para los organizadores, la satisfacción de que todo resultó bien. Pero para el responsable, el que firmó el compromiso con el IMSS, los problemas: resulta que, como es conocido, en estos eventos los participantes, para lograr mostrar al máximo su desarrollo muscular, utilizan aceite con yodo, el cual untan en sus cuerpos, pero al quedar las manos con restos de aceite, utilizaron los telones del teatro para limpiarse el sobrante, y como el mal ejemplo se hizo extensivo a varios concursantes, teníamos que pagar la limpieza de los telones, la cual, por su peso y tamaño, sólo se realizaba en el D.F., con su consiguiente y considerable elevado costo, pero esto fue lo de menos.</p>
<p>En el periódico noticias, en donde se daba amplia información del evento, del primer Mister Querétaro, y se ilustraba con fotografías de los concursantes y los ganadores del evento, venía una nota en la columna del estimado amigo profesor Manuel Guevara Castro, puntilloso periodista que decía: &#8221; ¿Sabe usted quién se llevó los tres primeros lugares del Concurso Mister Querétaro?&#8221; &#8220;Se los llevó el Lic. Guadalupe Ramírez Alvarez y los invitó a comer a su casa de La Cañada&#8221;.</p>
<p>Lo que tanto nos había preocupado surgió espontáneamente.</td>
</tr>
</tbody>
</table>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://www.dialogoqueretano.com.mx/mister-queretaro/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>9</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>Flynn</title>
		<link>http://www.dialogoqueretano.com.mx/flynn/</link>
		<comments>http://www.dialogoqueretano.com.mx/flynn/#comments</comments>
		<pubDate>Sat, 05 Jul 2008 16:17:29 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Jaime Zuñiga Burgos</dc:creator>
				<category><![CDATA[Anécdota]]></category>
		<category><![CDATA[anécdota de querétaro]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://www.dialogoqueretano.com.mx/?p=2056</guid>
		<description><![CDATA[El recuerdo se remonta a no menos de 20 años. Su presencia en las calles de Querétaro comenzó a notarse como una persona menudita, de cráneo pequeño, grandes dientes frontales, torcidos y amarillentos, con labios gruesos y protuberantes, sobre todo el inferior, nariz mediana y unos ojos claros y brillantes; siempre vestía con ropa de [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<table border="0">
<tbody>
<tr>
<td>
<p style="text-align: center;"><a href="http://www.dialogoqueretano.com.mx/wp-content/uploads/2008/07/flynn2.jpg"><img class="alignnone size-full wp-image-2055 aligncenter" title="flynn2" src="http://www.dialogoqueretano.com.mx/wp-content/uploads/2008/07/flynn2.jpg" alt="" /></a></p>
</td>
</tr>
<tr>
<td>
<div>
<p>El recuerdo se remonta a no menos de 20 años. Su presencia en las calles de Querétaro comenzó a notarse como una persona menudita, de cráneo pequeño, grandes dientes frontales, torcidos y amarillentos, con labios gruesos y protuberantes, sobre todo el inferior, nariz mediana y unos ojos claros y brillantes; siempre vestía con ropa de talla mayor a los de su pequeño y frágil cuerpo, saco formal de vestir, a todas luces heredado por persona mayor, lo que puede dar claridad en cuanto al origen de este &#8220;niño&#8221;. El eterno niño conocido sólo por el mote irónico del &#8220;actor galán de Hollywood, Errol Flynn,&#8221; espadachín irresistible para las damas de los años 30.</p></div>
</td>
</tr>
</tbody>
</table>
<p><span id="more-2056"></span></p>
<table border="0">
<tbody>
<tr>
<td>
<div>
<p>Flynn es parte de Querétaro desde hace muchos años, y con su candidez y ternura siempre se ha relacionado con la sociedad de una forma natural e ingenua para pedir, no limosna, porque su estilo, en medio de su desgracia, es de dignidad. Tiene un estilo propio, muy particular, vive en su mundo que se limita a lo mismo cada día, durante muchos días y durante todo el tiempo que le ha tocado vivir. Aparecer muy temprano por las calles del Mercado Hidalgo, sin poder definir de dónde, de pronto ahí está, recorriendo la Av. Hidalgo hasta Ezequiel Montes, y confundiéndose entre la gente que por las mañanas acude de compras al mercado, a las cuales acercándose tímidamente, ya sea a los que toman un jugo, para con tierna mirada y grandes dientes, ocasionar a algunos ternura, y en otros rechazo. Según se vea, la ternura e ingenuidad de sus ojos, o lo deforme y sucio de sus dientes.</p>
<p>Cuando alguien le llega a invitar un jugo, en el puesto de Juanito, lo toma con avidez y después de unos tragos, dice que ya le cabe más al vaso, indicando que le pongan más. Con el jugo en el estómago camina entre los puestos y nunca falta quien, locatario o cliente, le proporcione lo que podría considerarse como &#8220;dieta sorpresa&#8221;: nunca sabe lo que va a comer.</p>
<p>Posteriormente, ataviado con su chaleco tejido, la camisa mal abotonada y mal fajada, sus zapatos con muchos kilómetros de recorrido, pero eso sí, con su gran saco inseparable, inicia la marcha con rumbo desconocido, y no es sorpresa encontrarle con los diputados o en Palacio de Gobierno, en algún banco, en las iglesias, en los museos, en todos lados, en donde uno menos lo espera, ahí está el famoso &#8220;Flynn&#8221;.</p>
<p>De muchos lados lo han corrido, invariablemente por la falta de tacto y sensibilidad de quien le impide el acceso a determinado lugar, como el Teatro de la República, los cines, pero en su mente no existe rencor, ese sentimiento no se puede dar en su pequeña cabeza de niño por siempre.</p>
<p>Cuando uno, a través del tiempo, se ha convertido en una especia de cliente para FIynn, llega a adivinar en sus frases cortas y rápidas o en un simple &#8220;sí&#8217; repetido varias veces, para dar énfasis a sus deseos, o la expresión en su rostro cuando coincidiendo con los que conoce esboza una sonrisa que difícilmente cabe en su cara. Se comprende que merece respeto como ser humano, a pesar que la naturaleza le negó algunas cosas, pero lo protegió haciéndolo permanentemente niño.</p>
<p>Flynn nunca ha tenido limitaciones para acercarse a personajes y, en su mundo, no escapa a las pretensiones de cualquier ser humano que desea superarse. El tiene claro que hay gente exitosa, que existen profesionistas y políticos, y sabe que los políticos lo pueden todo; se puede decir que está bien relacionado ya que como pocos se habla de tú con quien se le ponga enfrente, así sea el propio presidente de la República. Además es oportuno y consciente de quién lo puede ayudar y es práctico, muy práctico, directo. Para qué pedir citas; si la oportunidad se presenta hay que aprovecharla.</p>
<p>Una mañana caminaba Mariano Palacios Alcocer, a la sazón Gobernador de Querétaro, acompañado de funcionarios de primer nivel de su gabinete, por la Plaza de Armas, cuando de repente, y como es frecuente, sin saber de dónde, salió el famoso &#8220;Flynn&#8221;. Cruzándose ante los funcionarios, inició diciendo así: &#8220;Mariano, Mariano, Mariano&#8221;, para llamar la atención del Gobernador, quien atento contestó, &#8220;¿qué pasa Flynn?&#8221;. &#8220;Oye Mariano, dame un trabajo&#8221;, ofreciendo su mano a forma de saludo a Mariano Palacios, y clavando sus ojos claros para ansioso esperar la respuesta, dando la impresión de que quería trabajar para superarse.</p>
<p>&#8220;¿De qué lo quieres?&#8221;, dijo Mariano, como para salir del paso ya la vez seguirle la corriente. Contestando Flynn: &#8220;dámela de algo fácil para ganar dinero&#8221;. ¡Dámela de Licenciado!&#8221; No había duda. Flynn quería superarse, y aunque han pasado los años, ya muerto periodísticamente como en la nota que con sensibilidad por la supuesta pérdida de Flynn elaboró mi amigo Filiberto López Díaz. Flynn sigue vivo y esperemos que por mucho tiempo.</p></div>
</td>
</tr>
</tbody>
</table>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://www.dialogoqueretano.com.mx/flynn/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>4</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>¡Romanos!</title>
		<link>http://www.dialogoqueretano.com.mx/romanos/</link>
		<comments>http://www.dialogoqueretano.com.mx/romanos/#comments</comments>
		<pubDate>Sat, 24 May 2008 10:00:41 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Jaime Zuñiga Burgos</dc:creator>
				<category><![CDATA[Anécdota]]></category>
		<category><![CDATA[anécdota de querétaro]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://www.dialogoqueretano.com.mx/?p=1908</guid>
		<description><![CDATA[Grupo non, muy singular, con el que me tocó realizar la carrera de Derecho en la Universidad Autónoma de Querétaro, formando parte de la Generación 83-88, heterogéneo y políticamente plural, ya que fuimos cinco candidatos registrados a diferentes puestos de elección popular, y contábamos con un diputado en funciones. En él se encontraban reunidos lo [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<table border="0">
<tbody>
<tr>
<td>Grupo non, muy singular, con el que me tocó realizar la carrera de Derecho en la Universidad Autónoma de Querétaro, formando parte de la Generación 83-88, heterogéneo y políticamente plural, ya que fuimos cinco candidatos registrados a diferentes puestos de elección popular, y contábamos con un diputado en funciones. En él se encontraban reunidos lo mismo que hijos de reconocidas familias, que estudiantes que tenían que trabajar para sostener sus estudios, al igual que un peinador o &#8220;estilista&#8221;, un integrante de los &#8220;forcados&#8221;, un policía de Caminos, guapas compañeras, dos invidentes, muchos inquietos jóvenes, y hasta un médico.</td>
</tr>
</tbody>
</table>
<p><span id="more-1908"></span></p>
<table border="0">
<tbody>
<tr>
<td>El calificativo inicial no es a la ligera. Tiene sus bases muy sólidas en la forma en que se expresaban con respecto al grupo los mismos maestros, incluso los Directores de la Facultad con los que coincidimos en el transcurso de la carrera: Francisco Guerra Malo, Salvador Franco Sánchez, y mi compañero de secundaria y preparatoria, Arturo García Peña.</p>
<p>Maestros como Guadalupe Ramírez Álvarez, Enrique Burgos, Jorge García Ramírez, Braulio Guerra y muchos más, podrían dar testimonio de que los inquietos y traviesos alumnos, cuando se trataba de estudiar, se transformaban en eruditos, en enciclopedias andantes, y algunos, con muy frecuentes dolores de cabeza por tanto conocimiento.</p>
<p>Estas cortas etapas de comunión con el saber, generalmente muy cortas, contrastaban con la hiperactividad de mis apreciados compañeros, a quienes agradezco haberme distinguido como su Jefe de Grupo, pero no por otro mérito, sólo por mi mayor edad, y, claro, &#8220;mayor experiencia&#8221;.</p>
<p>Pero al representarlos no estuvo exenta la situación de momentos poco cómodos, como cuando el grupo decide por votación unánime, ya que vivíamos bajo un concepto de democracia, el no acudir a clases al otro día, y en mi calidad de Jefe de Grupo, me encomendaron ir a comunicarle al Sr. Director, Lic. Francisco Guerra, la decisión.</p>
<p>Todavía recuerdo su extrañeza de mi proceder y su contestación al comunicarle la decisión grupal y colegiada de la inasistencia. &#8220;Doctor, de ellos lo puedo esperar, pero no de ti&#8221;. Qué pena, pero estaba cumpliendo mis funciones de Jefe de Grupo, y con el testimonio de algunos compañeros que observaban desde las ventilas de la Dirección, encaramados en otros que los sostenían de los tobillos, solo para observar que su representante no &#8220;vendiera&#8221; el movimiento a cambio de una calificación.</p>
<p>Chucho Rodríguez, de San Miguel de Allende, y Gustavo Pérez Olvera, de Querétaro, compañeros invidentes, pioneros en la carrera de Derecho, nunca se sintieron en desventaja con el resto del grupo, a pesar de ser blanco de constantes bromas, sin el insano propósito de denigrarlos como seres humanos. Bromas infantiles, como &#8220;Chucho y Gustavo están enojados: no se pueden ni ver&#8221;, lo cual daba por resultado que ellos mismos hicieran broma al chocar en los pasillos diciéndose: &#8220;ayer si ves por dónde caminas&#8230;&#8221;.</p>
<p>Gustavo, de carácter bonachón, Chucho, con mayor impulsibilidad, pero ambos realizando un enorme esfuerzo por igualarse en condiciones y poder obtener el título, bajo muy difíciles circunstancia, que todos, absolutamente todos reconocimos el esfuerzo de que por medio de una grabadora tenían que registrar las clases para posteriormente escucharlas una y otra vez y memorizar los conceptos fundamentales. Y, claro, siendo la grabadora un instrumento que suplía la deficiencia visual, frecuentemente fue objeto de bromas. No se les escondía, pero sí ponían &#8220;diurex&#8221; en el contacto, cubriéndolo totalmente, y al estar Chucho siempre sentado a un lado de maestro, todos observábamos sus infructuosos movimientos al tratar de introducir la clavija en el contacto.</p>
<p>En una ocasión retiraron la &#8220;cassette&#8221; de su grabadora, cambiándola por un ratón blanco. Al realizar Chucho los habituales preparativos, poniéndose la grabadora cerca del oído ya bajo volumen probar si estaba en condiciones de grabar la clase, no escuchando nada la puso en el escritorio del Maestro y al abrirla para revisar la cassette apareció el ratón que, corriendo por el escritorio, trataba de escapar. Esto fue observado por todo el grupo, todos circunspectos, nadie hizo movimientos en falso que los pudieran descubrir.</p>
<p>En la clase de &#8220;Derecho Romano&#8221;, con el apreciado Maestro José Arana Morán, el grupo todo estaba al máximo de la emoción al surgir día a día una mayor admiración hacia el pueblo romano y a sus jurisconsultos, fuente de nuestro Derecho, y alguien, discretamente, con una larga vara de trueno, cortada de un seto, había formado un aro a manera de corona. Se acercó a Chucho, y le dijo al oído: &#8220;Chucho, ponte esta corona de laurel, es a tu medida&#8221;. Desconfiado Chucho, preguntó con inseguridad: ¿ya todos tienen la suya? ¡Claro, todos tenemos la nuestra, ya las &#8220;tres&#8221; nos vamos a levantar para con el brazo derecho extendido gritar: ¡Romanos!</p>
<p>Con pícara sonrisa, Chucho tácitamente demostró que estaba en el juego. ¡Atento Chucho!, le dijo el compañero, ¡ahí vamos: una, dos, y &#8230;tres! Eufórico Chucho fue el único que ruidosamente se levantó y, con brazo en alto, gritó; ¡Romanos&#8230;!, ante la sorpresa del Maestro Arana Morán.</p>
<p>Un lunes. Nos extrañó la ausencia de Jesús Rodríguez; su lugar vacío al lado del escritorio del Maestro. Se apreciaba por todos como algo inusual. Aunque venía cada semana de San Miguel de Allende, nunca faltaba. La clase inició y, ya casi para terminar, apareció, con la cara y codos escoriados, el bastón blanco plegadizo, torcido; la ropa desgarrada y todo lleno de polvo, con sangre en los &#8220;raspones&#8221; de la frente. La primera impresión causada fue que lo habían atropellado, pero no por un vehículo pequeño, con seguridad había sido un &#8220;trailer&#8221; por lo aparatoso de sus consecuencias.</p>
<p>Impresionado alguien, le preguntó: &#8220;¿te atropellaron, Chucho?&#8221; A lo que fúrico contestó: &#8220;¡no sé quién fue el pendejo que abrió unas zanjas en mi camino, me caí y no podía salir, se soltaba la tierra de la orilla y por más que gritaba tardé casi una hora para que me sacaran!&#8221;</p>
<p>Todos los que ese día acudimos a la Universidad nos dimos cuenta de que el fin de semana se realizaron trabajos para la introducción del drenaje en la Calle de Hidalgo, pero a nadie se le ocurrió, tal vez porque era igual que nosotros, pensar en el compañero que a diario por ahí pasaba con el propósito de superarse. Nos sentimos mal; nos sentimos iguales a él para algunas cosas; también estábamos ciegos.</td>
</tr>
</tbody>
</table>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://www.dialogoqueretano.com.mx/romanos/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>1</slash:comments>
		</item>
	</channel>
</rss>

