Camilo Mouriño y el Dios Janus

En el calendario de la Roma antigua el mes de enero era representado con el Dios Janus, de aquí se deriva january en inglés y janvier en francés. Esta divinidad se distinguía con una imagen formada por dos rostros de perfil, pegados por la nuca y viendo a puntos contrarios; también se le llamaba el Dios “Puerta”. Esta deidad se caracterizaba por su dualidad, los rostros y la puerta, simbolizaban que Janus veía tanto para el pasado como para el futuro, para adentro y hacia fuera. mourino.JPG

Enero o Janus es una especie de bisagra que contempla el año que termina y el nuevo que se inicia; se evalúa lo vivido y se hacen proyectos para lo que viene. El flamante, aunque un tanto opacado por el escándalo, Secretario de Gobernación, Camilo Mouriño, parece tener como santo de su devoción a Janus, a quien le debe ya algunos milagritos. Su nacionalidad parece ser de telenovela. Nació en Madrid, de padre español, madre que nació en España, pero naturalizada mexicana. Cuando tomó posesión de su cargo, para evitar cualquier duda, declaró: “Soy orgullosamente mexicano”. Lo cual no era una media verdad y ese acceso de nacionalismo parecía responder más bien al entusiasmo que le provocó su entrada al viejo y señorial edificio de Bucareli.Prueba de lo anterior es que la Universidad de Miami, en la que hizo estudios de licenciatura, consigna el paso por sus aulas de un Camilo Mouriño, pero de nacionalidad española. El problema no es tener doble nacionalidad sino utilizarla de acuerdo con el glamour con en el país en el que se está y las ambiciones personales. Obviamente cuando Camilo Mouriño se presentó como diputado local en Campeche, le resucitó el ánimo patrio.

El Presidente de Estados Unidos Abraham Lincoln era físicamente un hombre realmente feo, parecía como de Hércules, pero más pálido y peludo. En alguna ocasión en un mitin un hombre le espetó que tenía dos caras, a lo que Lincoln respondió, apuntándose a su rostro: ¿Usted cree que si tuviera dos caras, andaría con ésta? Mouriño, según mi secretaria Olimpia, no tiene el problema de galanura de Lincoln, su drama es otro: una extraña afición por, hasta hace pocos años, traer en su portafolios dos pasaportes.

El delito de tráfico de influencias exige también encomendarse a Janus. Este delito consiste en sacar un beneficio, obviamente indebido, al aprovechar el cargo público e influencia para obtener de la autoridad un “favorcito”, ya sea de manera directa o para cualquier otra persona. El periódico El Universal ha publicado una serie de documentos en la que aparentemente se prueba que durante el lapso en el cual Camilo Mouriño era diputado, curiosamente Presidente de la Comisión de Energía, y también cuando ocupó un cargo en la Secretaría de Energía, promovía negocios a favor de la empresa familiar que comercia con gasolina.

No hay duda, el Dios romano Janus, ya naturalizado charro mexicano, aunque abajo del traje esté vestido de gitano, tendría en esta época de la globalización también dos rostros: empresario y político. Ninguna de las dos actividades es condenable por sí mismas, el problema es ejercerlas al mismo tiempo. Eso sí, y parece mentira tener que insistir en ello, en la vida pública no vale.

Más allá de lo anecdótico de los enredos de Mouriño y su santo Janus, el problema para el Presidente Felipe Calderón, que tiene entre sus grandes proyectos la reforma energética, es que realmente no podrá contar con el impulso y apoyo público de su Secretario de Gobernación. Simplemente porque el debate del petróleo se plantea entre dos perspectivas políticas, que los que se niegan a aceptar la reforma constitucional consideran contrarias y los que desean aprobarla insisten en que no son excluyentes: el espíritu nacionalista contra los que tienen inclinación por invitar como socios a los extranjeros; la defensa de nuestro patrimonio de hidrocarburos contra los que desean privatizar y hacer negocios empresariales.

Camilo Mouriño y su doble cachucha son una nube negra demasiado pesada, como Secretario de Gobernación le quita autoridad personal en el debate con la clase política y en la opinión pública aumenta la desconfianza sobre los posibles beneficios de la reforma energética. El Presidente Calderón tiene dos salidas: una, sacar a Mouriño como cabeza de la negociación, incluso relevarlo en la Secretaría de Gobernación; la otra, que Camilo Mouriño se quede ejerciendo todas sus funciones, entonces lo mejor sería olvidarse de la reforma constitucional.

Y tú, estimado lector ¿Qué opinas? Consideras que toda esta polémica que ha envuelto a Mouriño sobre su nacionalidad y su labor profesional ¿Le afecta como negociador de la reforma energética? ¿Camilo Mouriño te provoca confianza como interlocutor del gobierno del Presidente Calderón? ¿Cuál consideras que será la decisión que tomará el Presidente?


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2 Comentarios en “ Camilo Mouriño y el Dios Janus”

  1. queremos saber que paso realmente

  2. queremos saber que paso realmente

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