41 años del metro 41

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Una fotografía, propiedad del Archivo General de la Nación, muestra a un Gustavo Díaz Ordaz envejecido, se nota muy serio e incluso cansado, su expresión es de fastidio. Supongo que todo lo anterior era resultado del enorme peso que cargaba debido a sus cínicas declaraciones, hechas 3 días antes, en su quinto informe de gobierno, cuando se refirió a los acontecimientos de la masacre del 2 de octubre de 1968: “asumo íntegramente la responsabilidad: personal, ética, jurídica, política e histórica, por las decisiones del gobierno en relación con los sucesos del año pasado”.

En la imagen también se ve al señor Presidente (1964-1970) cuando está a punto de salir de un vagón del metro, después de realizar su primer viaje en la Ciudad de México. Arriba de la puerta, que está a punto de cruzar, se encuentra un letrero que dice: “tren presidencial”. En el andén un militar espera a que pase Díaz Ordaz para escoltarlo. La foto fue tomada el 4 de septiembre de 1969. Concluía así el recorrido inaugural de la línea 1 del Sistema de Transporte Colectivo, Metro.

Quién iba a imaginar que aquella expresión presidencial sería adoptada por millones y millones de pasajeros que en las últimas cuatro décadas hemos usado los servicios de este transporte. Quién supondría ver tantos rostros que muestran la enorme carga de las preocupaciones y responsabilidades: personales (llegar puntual a la escuela o al trabajo), éticas (ceder el lugar a la señora de cien kilos de peso), jurídicas (cuidado con los rozones), políticas (desde el “arriba y adelante”; la defensa perruna del peso; “renovación moral”; el primer mundo con el TLC; “bienestar para tu familia”; “ y yo por qué”; hasta el “Presidente del empleo”), históricas (seis sexenios y lo que va del presente, de crisis económicas recurrentes), por las decisiones de los gobiernos en relación con los sucesos de estos 41 años.

Al salir del vagón eres escoltado por cientos de personas de las que puedes esperar cualquier cosa.

El Ing. Bernardo Quintana Arrioja (1919-1984), fundador de Ingenieros Civiles y Asociados (ICA), fue el encargado de elaborar los estudios y presentar el proyecto sobre la construcción del Metro a Gustavo Díaz Ordaz. La labor no era nada sencilla, primero por el enorme gasto y segundo porque la Cd. De México fue edificada sobre un lago, el subsuelo lacustre hace muy difícil la construcción de un Metro subterráneo.

En promedio, transporta a 4 millones 500 mil pasajeros cada día (uno de los días de mayor afluencia es el 5 de enero, con 5.2 millones de usuarios), solamente debajo de los metros de Moscú y Tokio que reciben a 6.3 y 5.8 millones, respectivamente.

De las miles y miles de historias que ocurren en este medio de transporte están las de los suicidios. El periódico Generación, de abril de 1992, marca que de 1969 a 1991 se habían quitado la vida 4 mil personas. Suponiendo que esta tendencia haya continuado en sus mismos promedios (en el año de 1991 hubo 23 casos y en 2007 fueron 26), se puede decir que a la fecha han ocurrido cerca de 8 mil suicidios.

Dentro de este mismo periódico, se narra uno de los accidentes más extraños que haya leído: “el caso de un pasajero que estando en el andén decidió orinar en las vías. Debido a la fuerza de expulsión del líquido, éste llegó a la barra guía y regresó cargado de electricidad, matándolo al instante”.

El fotógrafo Raúl Ibero, describe al Metro de la siguiente manera: “el subterráneo es una amalgama de personas que van cargando con sus prisas y pendientes. Es un mosaico de olores, humores y tentaciones bajo tierra. Olor a sudor de albañil, de obrero y de oficinista. Los convoyes son centro de trabajo para decenas de ambulantes. Desde las escaleras que comunican a las calles se instalan puestecitos de lo que sea. En los vagones son paisaje perenne los vendedores de discos, bara, bara, gritan. Más de 200 canciones por diez pesos. Tienen de todo: cumbia, salsa, rock y ranchero”.

Me despido con, espero, humor (¿de niña de 10 años que en un vagón del metro cuenta Historia Nacional distorsionada para ganarse unos pesos?): “Muchas personas se juntaron en CUATRO CAMINOS, para ir gustosas a PANTEONES, localizar a CUITLAHUAC y marchar rumbo a POPOTLA, pero al llegar se enteraron que éste había partido rumbo al COLEGIO MILITAR, lo que no les pareció NORMAL. Al consultar a SAN COSME, supieron que era inevitable la REVOLUCION citada por HIDALGO en BELLAS ARTES, en compañía de ALLENDE, para así tomar el ZOCALO junto al señor PINO SUAREZ. Fueron a buscar a SAN ANTONIO ABAD, pero éste andaba en una Asamblea en el VIADUCTO, al lado de la señora XOLA, la rastrearon por NATIVITAS y en los PORTALES, en la ERMITA, el General AYALA les comunicó que se encontraba tranquilamente en TAXQUEÑA” (Agustín Sánchez González).

Correo: amezquita27@hotmail.com










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Un Comentario en “ 41 años del metro 41”

  1. Julio Figueroa dice:

    METRO PALABRAS

    Humor, información y reflexión…
    Gracias por tu buena pluma y tus buenos datos que refrescan la memoria, amigo Óscar Amézquita de SJR.
    Felices fiestas patrias sin humedades, bien secas, jajajajajaj.
    Mi Grito del Bicentenario: No a la Reforma Electoral Autoritaria de Calzada.
    Siempre cordialmente.
    Julio.
    Qro. Qro., domingo 12-IX-2010.

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